TRIBUNA ABIERTA | O |
20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO EN la actualidad asistimos a la polémica entablada entre los políticos de turno sobre la ejecución de las obras del AVE para Galicia -en la que se percibe que este medio de transporte puede llegar unos años antes o muchos después según sean la prioridades partidarias y no la necesidad dotar a estas tierras galaicas de un transporte ferroviario de última generación que la acerque al resto de España, dentro de lo que debe ser la vertebración social y económica de los territorios que la forman- no es extraño que en la Costa da Morte aún sigamos sufriendo carencias sangrantes y vayamos hacia una desertización demográfica y un incremento del envejecimiento de la población por la falta de un futuro esperanzador para nuestra juventud. Todo lo anterior viene en relación a un acuerdo tomado por el pleno del Concello de Fisterra el 2 de mayo de 1925, y en el que se apoyaban las conclusiones de la Asamblea de Municipios celebrada el 19 de abril de 1925 en el Concello de Carballo y por las cuales se solicitaba la ejecución de las obras del ferrocarril Coruña-Carballo-Corcubión, de acuerdo con la información pública de este proyecto inserta en el Boletín Oficial de 28 de marzo de ese mismo año. El alcalde, Ramón Armesto García, y toda la corporación municipal consideraron muy útil y conveniente a los intereses de este municipio la construcción de dicho ferrocarril por los muchos beneficios que éste reportaría. Era el tren de las tres C (Coruña-Carballo-Corcubión) o el tren de la prosperidad, por el que durante muchos años luchó José Miñones Bernárdez, una de las figuras políticas más egregias que ha dado esta comarca y que tristemente vio trucada su vida por la sinrazón criminal de la intolerancia política en el 36. Han pasado 79 años desde que se tomara ese acuerdo. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero lo que sigue sin producirse es una apuesta decidida de los centros del poder político por el desarrollo económico integral de la Costa da Morte y su vertebración territorial, y mientras no se superen los localismos electoralistas de nuestros políticos municipales y no se piense con amplitud de miras en toda la Costa da Morte seguiremos esperando ese tren de la prosperidad que no llega. Mientras tanto, lo mejor de nuestra juventud sigue haciendo las maletas en busca de un futuro mejor.