Crónica | La guarida de un atracador de casinos Los vecinos del delincuente reclamado por la Interpol y detenido el lunes se muestran conmocionados por haber convivido con un arsenal de armas
18 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l confesionario de los numerosos vecinos del número 9 de la avenida de Labañou fue ayer una panadería situada en los bajos del inmueble. Por allí pasan a diario todos los habitantes de la casa: los que no sabían que habían tenido como vecino a un atracador de casinos, junto a todas sus armas, se enteraron de todas formas. «Aquí sí que no hay quien viva», exclamaba una de las inquilinas más sorprendidas. «Normalmente ya tienes miedo por los ladrones de la zona y ahora vienen de fuera», se lamentaba mientras comentaba el suceso en un corrillo de residentes del barrio. «Nosotros sólo sabemos que vivió allí, eso seguro del todo, del resto... En fin, pregunte por ahí», confiesan los responsables del negocio a la vez que intercambian miradas cómplices. Operativo policial La policía asegura que el lunes desplegó un operativo importante para capturar a este delincuente, ex paracaidista y especialista en artes marciales. En el mismo los agentes se incautaron de un arsenal imponente: una pistola Beretta con siete cartuchos en el cargador, una granada de mano de carga hueca, un visor nocturno, unos prismáticos, esposas, ropa de camuflaje y otros utensilios del estilo. Ninguno de los 33 vecinos vio nada, o al menos eso aseguran antes casi de que se les pregunte. «El lunes, bueno policía sí, pero nada de otro mundo, la verdad es que no me acuerdo de que pasase nada anormal en otras jornadas», asegura la vecina que ocupa la vivienda contigua a la del delincuente reclamado por Interpol, que estaba en búsqueda y captura en Francia, acusado de siete atracos a mano armada; cinco en entidades bancarias y dos en casinos. La mujer sostiene que vio muy pocas veces al malhechor. «Un día coincidimos en la puerta del ascensor, no me miró, creo que ni siquiera dijo hola», recuerda tras muchos esfuerzos ante la puerta del ex militar francés arrestado. Mientras, en el portal espera otro de los vecinos que niega haber coincidido con el delincuente y sobre todo con los numerosos agentes que durante un mes lo vigilaron para detenerlo el lunes. «Nadie les ha dicho nada, ¿verdad? Ya les dije yo que ninguno decimos gran cosa, porque no sabemos nada sobre ese asunto. Aquí nos conocemos todos», zanja este hombre y cierra la puerta tras de sí.