Un largo paseo en bicicleta

Antón Baldomir CARBALLO

CARBALLO

Reportaje | De viaje a Lourdes Alberto Castro recorrió los más de 1.050 kilómetros que separan Ponteceso de la localidad francesa de Lourdes para agradecer que su amiga Isabel Méndez superó un cáncer

16 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?uele decir la gente que lo que se promete se cumple. En el caso de Alberto Castro (Ponteceso, 1952), cumplir con sus palabra le ha supuesto una de las mayores alegrías de su vida. Este pontecesán se comprometió cierto día con Isabel Méndez, enferma de cáncer, en que recorrería en bicicleta los 1057, 92 kilómetros que separan su localidad natal de Lourdes (Francia) si su amiga se curaba de su enfermedad. De esta manera, el sábado, 4 de septiembre, Alberto partía con una mochila, un móvil y un poco de ropa rumbo a lo desconocido y con el sueño de poder llegar. «No tenía ni idea de qué me iba a encontrar, pero, poco a poco, fui pedaleando y cuando me di cuenta, estaba entrando en Lourdes», comento Alberto Castro en RadioVoz. A lo largo de los siete días de viaje, el pontecesán, que ha pasado 55 horas, ocho minutos y 18 segundos sobre la bici, se han encontrado con diferentes anécdotas y problemas. «Lo peor de todo ha sido el viento de Castilla y lo mejor, el hecho de descubrir que mi resistencia es mucho mayor de lo que pensaba». En medio de la soledad, al pasar por Astudillo (Palencia), Burgos, Pamplona y tras cruzar España de Oeste a Este, uno tiene tiempo de pensar en muchas cosas. En el caso de Alberto Castro, sus pensamientos estaban dirigidos a analizar las muchas cosas de las que podemos prescindir. «Lo que más eché de menos era llegar, ducharme y cambiarme de ropa. De la televisión y de otras muchas cosas que parecen muy necesarias, ni me acordé», declaró el ciclista. Objetivo Además de agradecer la mejoría de su amiga, Castro trató de que, con este viaje, la gente se conciencie de que estas patologías, que parecen el fin, tienen solución. «Isabel es un claro ejemplo de que con el trabajo de los médicos y la ganas de vivir es mucho más sencillo plantarle cara a estos problemas tan presentes en la sociedad», señaló Castro. Después de haber recorrido una media de 151 kilómetros al día y tras haber rodado a una velocidad media de 19,22 kilómetros, a Alberto le esperaba el momento más significativo de este viaje: la llegada a Lourdes, donde le esperaba Isabel. El sábado día 11, presenciaron la procesión de las antorchas. Juntos, ambos, prometieron que lo volverían a hacer si hiciese falta. Y como dice este pontecesán de 54 años: «Lo que se promete, se cumple».