Un gesto solemne de solidaridad

C. Abelleira CARBALLO

CARBALLO

En directo | En la entrega de los Premios do Ano Representantes de todos los sectores sociales apoyaron con su presencia a las personas y entidades distinguidas como Carballesa, Bergantiñán y Galego del 2003

14 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

A las nueve de la noche, hora prevista para el comienzo del acto de entrega de los premios, no cabía ni un alfiler en el salón de sesiones del Concello de Carballo. Cada uno se acomodó como pudo, mientras, en la alcaldía, Evencio Ferrero ejercía, por primera vez, como anfitrión en uno de los acontecimientos sociales de más relieve del año. La recepción a los premiados y a las autoridades -entre las que se encontraban casi todos los alcaldes y portavoces de los grupos municipales de de Bergantiños- se celebró de puertas abiertas, al tiempo que continuaba el tráfico hacia la segunda planta del edificio consistorial, incómoda para todos, y especialmente para los trabajadores de la empresa que ofreció el aperitivo, por cierto, con buenas críticas. Ajenos a lo que se cocía en el vestíbulo, donde se preparaban las mesas y los camareros se vestían para la ocasión, los asistentes a la gala estaban más pendientes de los premiados, auténticos protagonistas de la tarde. Efusivos saludos, apretones de manos, abrazos y besos proliferaron a medida que el público entraba en el salón principal del Ayuntamiento. Fue una ocasión para el reencuentro entre quienes trabajan por los demás y quienes se benefician del fruto de esa labor impagable. El calor empezó a apretar. Las dependencias en las que se reúne el último martes de cada mes la corporación municipal son, probablemente, las más cálidas del edificio. El movimiento de los abanicos puso la música de fondo a las intervenciones de las autoridades, serias y solemnes como el propio acto. Pedro Tasende, locutor de Radio Voz Bergantiños, ejerció, como señalaba el cartelito que tenía frente a él, sobre la mesa, como «mestre de cerimonia», y a Pedro Luis Fernández Pombo le correspondía desempeñar la labor correspondiente a su puesto de secretario del Padroado Fogar de Bergantiños, la lectura del acta. Mientras tanto, Xosé María Arán, otro de los organizadores, se ocupaba de acomodar a unos y a otros y de que todo discurriese según el guión previsto. Hubo aplausos, muchos, para todos. Tantos como felicitaciones. Y, al final, ya sin tanta solemnidad, la celebración siguió en torno a la mesa. Hasta el año que viene.