Muchas mujeres piden información en los servicios disponibles en la zona, pero pocas denuncian Carballo y Cee recordaron a las fallecidas con concentraciones silenciosas
25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los recursos disponibles para las mujeres que sufren malos tratos en la Costa da Morte se han incrementado de forma evidente en poco tiempo, pero, según los profesionales que trabajan en este ámbito, siguen siendo escasos y no han conseguido frenar la sensación de desamparo de las víctimas. Las llamadas telefónicas recibidas en los centros de información a la mujer de Carballo, Zas y Muxía o en el servicio de prevención y atención específico para las bergantiñanas que sufren agresiones se cuentan por centenares, pero son muy pocas las que presentan denuncia. La colaboración entre los diferentes servicios ha permitido abrir nuevos cauces de información y, sobre todo, de apoyo, que es la principal demanda de las usuarias. «Muchas sólo necesitan que las escuches», asegura Nieves Díaz, responsable del equipo comarcal de mediadoras que coordina la Asociación de Mulleres Queiroa de Bergantiños. Este servicio, que empezó a funcionar hace año y medio, se encarga de asesorar y acompañar a la víctima. Cuando la agresión física se acaba de producir, una mediadora acompaña a la mujer al médico y, si ella lo pide, a la Guardia Civil a presentar denuncia. Si lo que necesita es información legal la deriva al Centro de Información á Muller de Carballo, y si es necesario el traslado a una casa de acogida se ponen en contacto con el equipo de mujer y menor (Emume) de la Guardia Civil o con la Policía Autonómica, que tienen los medios para conseguir un ingreso a cualquier hora. El servicio de Queiroa también pretende cubrir el hueco de la inserción laboral en conexión con la asociación Coruña Solidaria, que gestiona el plan Equal en la capital de Bergantiños. Milagros Antelo, una de las integrantes del equipo carballés, asegura que entre sus usuarias hay cada vez más las víctimas de malos tratos, sobre todo personas que están en trámites de separación y que acuden en busca de trabajo o de formación. «Son mujeres que quieren aprender, siempre dispuestas a acudir a los cursos», señala. De hecho, la escasa preparación es una de las principales trabas con las que se encuentra este colectivo. La otra son las cargas familiares. Pero para ambas hay soluciones. En el primer caso, a través del Equal o en colaboración con otras instituciones, se ofrece a las mujeres la posibilidad de asistir a cursillos. En cuanto al segundo aspecto, Coruña Solidaria ofrece ayudas para guarderías y paga los desplazamientos de las usuarias. Desde el punto de vista del empresario, la experiencia demuestra, por el momento, que no suele haber reticencias a la hora de contratar a las víctimas de la violencia en el hogar. Las fallecidas este año en Galicia y en España fueron recordadas ayer con sendas concentraciones silenciosas en Carballo y en Cee. Entre ellas está una carballesa asesinada por su compañero en Ames. Las profesionales que trabajan a diario consideran fundamental trabajar en el ámbito de la educación, sin olvidar que los recursos siguen siendo escasos: reclaman una casa de acogida y un punto de encuentro para parejas separadas.