Como me da la gana

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL MUNDO de la construcción en la Costa da Morte es un fiel reflejo de la realidad económica de los habitantes. Si la ley es una especie de chiste del que se ríen sin problema los que se dedican a esquivar a Hacienda, la Seguridad Social, la Guardia Civil, Aduanas, Pesca y otros escollos similares de los que diezman el bolsillo, la normativa urbanística no es más que un papel que muchos emplean para poco decorosos objetivos. Aquí, parece, para vivir sólo hay que tener coraje, mala leche y, a ser posible, una escopeta en casa. Con tales dones uno puede partirle la cara a cualquier vigilante de cofradía que se le ponga por delante, reírse de pagar cuotas en la lonja, las multas de Pesca y, por supuesto, de cualquier papel municipal que le diga que no. No es nuevo. La comarca está llena de obras ilegales permitidas a cambio, muchas veces, de votiños y favores. A lo mejor ya va siendo hora de un nunca máis .