Tributo a la reina de los mares

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE

CARBALLO

Crónica | Procesión corcubionesa

17 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?omo cada año en Corcubión se cumplió el ritual. Engalanados de fiesta los barcos de la Cofradía, las lanchas, las chalanas y todo lo que puede navegar se echó al mar para escoltar al Noeta I , el barco que este año tuvo el privilegio de llevar de paseo a la Virxe do Carme. Llevada a hombros hasta el puerto después de la misa, seguida por cientos de personas y celebrada con cohetes, la imagen subió al barco a las doce de la mañana para poner rumbo al Carrumeiro entre músicas de sirenas. El Noeta I cambió las nasas por alfombras y los trajes de aguas por ropas de domingo, de boda, de las que se ponen en los días más grandes. No faltaron las rosas, los claveles ni las hortensias en el barco de la Virxe. Las escasas plazas para acompañarla se cotizaban al alza en el puerto. El resto, cientos de personas, se agolpaban en la treintena de embarcaciones que formaban la comitiva. Muchos se quedaron en tierra a esperar a la patrona. En el Noeta I hubo canciones, buen humor y bendiciones, con ramos al mar para dar gracias y para pedir que las cosas, al menos, no vayan peor. En el barco tres banderas: la gallega, la española y la del Dépor, que hace unos meses tuvo que arriar -cuenta el patrón, Manuel Suárez-, bajo pena de 3.000 euros de multa si seguía con tal pabellón: el mar no sabe de goles. Los ramos se fueron al mar con la bendición correspondiente al pasar el Carrumeiro, luego tocó la vuelta, despacio, hacia el puerto, donde la fiesta seguía. A la imagen de la santa cumplido el rito, la esperaba la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense para llevarla de nuevo a la iglesia. El resto de la fiesta, en animada verbena, tenía más de pagana. Ahora a la Virgen del Carmen le queda otro año de espera antes de un nuevo paseo. El vermú, fuera, era cosa de los fieles que se animaban a navegar en él.