GALICIA OSCURA, FINISTERRE VIVO | O |
12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL ACCIDENTE del Prestige ha causado enormes daños a nuestro litoral costero, tanto en arenales en donde se desarrolla el marisqueo, como en las boleiras y acantilados en donde se crían y reproducen valiosos crustáceos y moluscos, amén del entorno ecológico en donde han aparecido muertas miles de aves marinas y otras importantes especies, impacto que aún hoy en día -incluido el fuel en los fondos marinos- no se ha valorado ni cuantificado debidamente, ni por los científicos ni por las administraciones públicas. No obstante, tanta desgracia económica y social y desolación ecológica y medioambiental, el desastre provocado por el petrolero griego y su chapapote ha dejado también en nuestras costas algo que deberíamos considerar provechoso. Y este hipotético beneficio es sin duda la veda impuesta en nuestra zona litoral por las consecuencias del desastre durante estos meses invernal-primaverales, mientras la mayor parte de las familias marineras tenían cubiertas sus principales necesidades vitales. Veda obligada Estos meses de veda impuesta por tales circunstancias negativas, que nuestros mares nunca en su larga historia han disfrutado, seguramente ha provocado que se multipliquen las especies comerciales que no fueron afectadas por el veneno del chapapote. La veda fue, por tanto, con excepciones, lo más positivo que nos pudo haber dejado el Prestige . Con el tiempo, la actividad cotidiana de los puertos y lonjas volverá a su normalidad habitual y la gente olvidará poco a poco este paréntesis. Con todo, la actividad pesquera quizás tendrá que habituarse a convivir también con las llamadas irisaciones y pequeñas bolas de fuel, que seguirán llegando a nuestros acantilados y playas y manchando las redes de pesca mientras el pecio del Prestige descanse a 3.600 metros de profundidad frente a nuestras costas escarpadas, un peligro latente que nos amenazará por agredir con el chapapote en cualquier momento. Mientras tanto, también se debería aprovechar para la renovación y reducción paulatina de la flota, para la formación de los marineros, para conseguir mayor seguridad en las embarcaciones... acudiendo a las ayudas y préstamos que la Administración ha puesto con el Plan Galicia a disposición de los afectados. Y, asimismo, y lo más importante de todo, las propias cofradías deberían autorregular de forma duradera y efectiva la actividad extractiva y la explotación pesquera y marisquera, con topes y cuotas rígidas y su estricto cumplimiento, la abolición total de la dinamita y aumentar más la actividad de las lanchas de Vigilancia e Inspección Pesquera o de la Guardia Civil, para intentar imponer una férrea política de conservación, erradicando de una vez por todas la sobreexplotación, la pesca y el marisqueo de inmaduros e impedir que nuestra costa vuelva a ser otra vez rápidamente esquilmada. En definitiva, intentar convertir nuestras rías y costas, nuestras playas y cantiles en una especie de macro piscifactorías o explotaciones acuícolas, en donde los marineros y mariscadores puedan ser a la vez empresarios y trabajadores comprometidos en mejorar su futuro y el de sus hijos. Pescado de calidad Además de la autorregulación, existe actualmente cierta orientación hacia el comercio de pescado de alta calidad, pescado con imagen, se dice. Por lo tanto, la oportunidad de nuestros marineros y comercializadores está también en apostar por la calidad, orientándose hacia la mejora en la comercialización del producto, apostando asimismo por las nuevas tecnologías en el proceso de venta en lonjas con subastas informáticas interrelacionadas con las demás del país -al parecer, se está iniciando con determinadas capturas-, para intentar aminorar los efectos de las deficientes dotaciones en infraestructuras viarias con que contamos en la Costa da Morte. Pero esto, en todo caso, es un largo camino que una vez iniciado no debería abandonarse.