Andrade se centra en Carballo

S. Garridocarballo

CARBALLO

29 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?a política municipal ya no es lo que era. De los viejos usos, taberna con serrín y quinto para todos a la hora de presentar un programa, a la era tecno. Música de marcha nupcial (ritmo un-dos, un-dos-tres, un-dos), guapas y eficaces azafatas que reparten ceniceros y trípticos; tribunas como las de los políticos de la tele, sonido tripifónico , discursos de los candidatos convenientemente preparados, pinchos surtidos al final...Todo esto fue el ambiente-medio de la presentación de Manuel Andrade por el CDI en Carballo. En un local, el del Punta del Este, climatizado, abarrotado (cerca de mil personas), ordenado, los seguidores de Andrade aplaudieron sesenta veces, se emocionaron alguna y se aburrieron otras.Con algunos discursos, como el de Ramón Eirís, el número dos, que empezó a hablar de la salud desde los egipcios, quizá el respetable se perdió un poco, e incluso cuando citó que «a política é medicina na súa maior parte», pero le entendieron perfectamente cuando habló de traer a Carballo el agua de Entrecruces. Es cierto que algunas disertaciones estaban impecablemente construidas y refinadamente elaboradas, pero un viernes por la noche, a esa hora en la que en Luar se empiezan a contar los chistes, quizás citar a Pitágoras no es la manera más adecuada de levantar al personal. Salvo que cuentes las cosas más directas de lo que puede ocurrir al lado de tu casa. Un ejemplo: las bocas de todos se abrieron un poco cuando Paco Barreira, el tercero en la lista, anunció un aparcamiento bajo la plaza municipal para dos mil plazas, y de paso algunas calles subterráneas. La juventud, los barrios, las parroquias... todos los responsables de estas áreas se estrenaron a hablar en público y alguno, en efecto, lo hizo muy bien. Y eso que el programa político no se va a hacer público al menos en dos semanas. También hubo detalles emotivos, como la entrega de una placa al ex alcalde Sánchez Vilas.Andrade, el verdadero protagonista, el cazador que no lleva cazadores en su lista, estuvo en su punto. Fue su noche. Habla rápido como las balas e hilvana las frases con una textura de algodón. De cada cuatro palabras, una es Carballo. También tuvo sus frases: «O mundo ensina moito», señaló, al advertir que piensa aplicar a Carballo algunas de las cosas que aprendió por Australia o por los pueblecitos de Escocia.