En algunos lugares de la zona se organizarán actos que poco tienen que ver con la tradición carnavalera, pero que darán un incontestable colorido a las fiestas
26 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?os carnavales de la Costa da Morte se nutren de viejas tradiciones como las comparsas de Fisterra, la Mikaela, los madamitos y los desfiles de disfraces, pero también tendrá algunos actos de irrefutable originalidad que pondrán la sal y la pimienta a esta fiesta, que mañana se empezará a celebrar en casi toda la comarca. Algunas de ellas prometen ser de lo más divertidas. Un seguro de la carcajada. ?n esta parroquia se celebrará el domingo una curiosa fiesta que consiste en la realización de una boda en la que se produce un intercambio de sexos entre los casaderos y los padrinos. El casamiento se celebrará en la iglesia del lugar a partir de la una de la tarde. Después, la comitiva nupcial se paseará por la parroquia. En esta localidad también se sorteará un cerdo vivo. El que se lo llevé tendrá la próxima matanza asegurada. ?n la parroquia carballesa se celebra por segundo año consecutivo un festival de Operación Triunfo en el que los más pequeños del lugar demuestran sus dotes para las canción. Claro está, que no todos son herederos de Pavarotti o de Carreras, pero eso es lo de menos. La cita con los emuladores de Bisbal y Rosa para el sábado. El Concello de Ponteceso ha promovido el primer concurso de caretas por ordenador. Desde el martes, el aula de informática del municipio se ha convertido en un criadero de ideas. «A temática é moi variada. Os máis pequenos soen facer osiños e os que xa son un pouco máis maiores optan por caretas máis de terror», explica Carmen Prego, coordinadora de la actividad. Malpica ?n la localidad bergantiñana hay señeras tradiciones, como los madamitos, la Mikaela, o el juego de las vacas de Brizo. Este año la novedad la pondrán los malabaristas y los echadores de fuego que recorrerán las calles del municipio mañana y el domingo. Zas ?n la villa de Soneira se conserva el juego de rachar cazolas . Consiste en que los niños van rompiendo unas ollas que pueden estar llenas de caramelos, juguetes, agua o harina. Eso sí, otra vieja tradición del lugar, como la corrida del galo , consistente en atar un gallo y tratar de arrancarle la cabeza ya ha desaparecido.