¡Más madera: es la guerra!

La Voz

CARBALLO

05 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

NO MUCHOS habrán visto aquella vieja película de Los Hermanos Marx en el Oeste , en la que en una de sus muchas situaciones que provocaban la hilaridad del público, Groucho lanzaba y repetía el anterior titular a sus hermanos para que aquella vetusta máquina de vapor alcanzase la presión que necesitaba para correr más que sus perseguidores a caballo. Es decir, que echando más leña al fuego siempre se arma una guerra .No puedo por menos recordar aquel viejo Cine Mugía, situado casi enfrente del no menos viejo muelle del Tío Manolo (el primero moderno en la historia de la villa) donde tuve el placer de presenciar un montón de películas, en su mayoría «repes» como la citada de los hermanos Marx, y algún bailecito que otro, costumbre fomentada por la música a todo volumen del propio cine y los normales retrasos en comenzar la sesión, unas veces por no llegar a tiempo aquellas ruedas de metal blanco que contenían la película en trozos y, otras, por despistes voluntarios del encargado de pasarla : había que esperar, a veces, por «alguien». Suspenso Mientras hilvano estas líneas runrunea la radio con las intervenciones de los representantes de los partidos políticos en el Congreso de los Diputados en el debate sobre la guerra con Irak. Dejé la tele porque me aburría verlos y encendí la radio por un extraño sentido del deber por el que, de alguna forma, debo estar pendiente de lo que dicen, pero ¡qué mal! Pocos se salvarían del suspenso por su actuación. Pero no es esa guerra de la que quiero escribir hoy: es del viejo pleito entre mejilloneros de la Ría de Arousa y nuestros percebeiros. Porque el tema de la mejilla y la cría del percebe no ha nacido precisamente con el fuelazo que nos ha tocado sufrir.Es más, ahora que tanto se critica la ausencia de prevenciones y previsiones, este tema es uno de los que tendría que estar resuelto hace años, y no plantearse de nuevo hoy en medio de una crisis en la que, como poco, los nervios están en tensión, la crispación a flor de piel: y de ahí a perder los estribos y llegar a las manos no hay casi nada. Y así empiezan los grandes y rencorosos enfrentamientos que, caso de afectar a muchos, incluso se llama guerra.Nunca conviene esta situación: pero, hoy, menos que nunca, pues tenemos demasiados espectadores pendientes del Prestige y alguien se va aprovechar de la situación en perjuicio de nuestro sector. Entonces, ¿vamos a dejar que los de la Ría de Arousa siempre lleven la razón, cuando no la tienen? Eso es lo que hay que debatir entre cuatro paredes en presencia de quien pueda resolver: pero ya, sin más dilaciones, hasta la campaña que viene. Prepotencia Los de Arousa utilizan la prepotencia de los ricos en su hacer, y nosotros tenemos complejo de «pobres» frente a ellos, pero presumimos de «machos», de ser valientes y arriesgados, de ser da Costa da Morte. Como rasgo folclórico, pase, pero de lo que se trata es de resolver el problema: es decir, que los arousanos tengan la mejor mejilla y que los percebeiros no sean saqueados en sus crías y lo que no son crías A mi juicio, cuestión de tila y de que los arousanos paguen un precio justo por la mejilla recogida por los percebeiros y que la Xunta esté de acuerdo. Por supuesto, hay otras soluciones, pero es necesaria una imagen de paz entre los hermanos gallegos.