La vida es distinta detrás del telón

CARBALLO

CASAL

Una actriz uruguaya y un productor gallego descubren los entresijos de las compañías de un lado y otro del Atlántico, sus problemas, sus alegrías y sus ideales

18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Sara, Graciela y Alicia llevan más de un mes lejos de sus casas. Son tres actrices de tres generaciones diferentes que forman, como en la obra que representaron ayer en Carballo, una familia. «Sara es como la mamá, y Alicia como mi hermana menor», asegura Graciela Escuder. Ella podría haber ejercido como profesora de Literatura o de interpretación, sus dos carreras, pero prefirió el escenario. Cuando tuvo a su primer hijo, hace veinte años, actuó hasta el séptimo mes de embarazo. Un año después nació el segundo, y pasados otros doce meses falleció su marido. Pero ni siquiera ese hecho logró apartarla del teatro. «Mamá me sostuvo desde el punto de vista espiritual». Probablemente hay miles de historias como ésta que se repiten por todo el mundo, porque, si algo tiene el teatro, es que engancha . Para las tres actrices de El Galpón que han estado en Carballo, ésta es su primera gira tan larga y tan lejos de Uruguay, y eso que Sara Larocca, a sus 80 años, ha actuado por todo el mundo. Cara y cruz En los viajes se echan de menos cosas tan triviales como tomarse el café en camisón por la mañana, pero también se gana en compañerismo y solidaridad. «Compartimos las vivencias de la otra. En nuestro caso, estamos juntas desde 1998, nos conocemos las costumbres y nos las respetamos». Viajar también ayuda a entablar contactos con otras compañías en otros países: «Es de lo más interesante», asegura Graciela. Pero el teatro en Uruguay, como el país, no está en su mejor momento. «Nosotras no ganamos dinero, va todo para la institución», explica la actriz. Se refiere a El Galpón, un complejo que incluye tres salas, un recinto cultural y que tiene 24 funcionarios. Todo eso «es difícil de mantener», apunta Graciela, y más en estos momentos. La situación es tan mala que el teatro corre peligro, porque es una compañía independiente que sobrevive desde hace 53 años gracias a las aportaciones de los socios («llegamos a tener más que el Peñarol»). Por eso, han aprovechado esta gira para iniciar una campaña internacional «de solidaridad», que consiste en hacer nuevos socios a través de la página web www.teatroelgalpon.org.ur. Las cosas son distintas en Galicia porque la tradición teatral es escasa y las compañías todavía están empezando a profesionalizarse. Así lo cree Gabriel Aúz, productor de O país da comedia , que se representará mañana en Carballo. «Prodúcese unha contradicción moi grande. Hai actores que veñen de Sudamérica pensando que aquí hai medios, e atópanse cunha situación económica primeiromundista, pero terceiromundista no esto», explica. Y el motivo es que en Galicia no hay centros de formación de actores, pero tampoco de tramoyistas, ni prácticamente de productores o técnicos. «É a gran demanda», asegura Gabriel Aúz. Relaciones Las giras facilitan las relaciones entre grupos, sobre todo entre los que proceden de diferentes países, y que tienen escasas posibilidades de relacionarse. En ese sentido, no obstante, ya se están llevando a cabo iniciativas como la del festival de Cádiz, donde las actrices de El Galpón han hecho amistad con sus colegas de Malayerba (Ecuador) y Meridional (Madrid), dos de las compañías que estarán en el Outono de Teatro y que recomiendan especialmente.