Decenas de indicadores de las carreteras de la Costa da Morte están abandonados, deteriorados o rotos Postes de advertencia y rótulos de los pueblos, los más perjudicados
17 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Hay señales que no informan nada, indicadores que apuntan al cielo, sustituyendo así la secular función de los campanarios; postes de Stop que advierten de la detención entre silvas y malvas cuando están en tiempo de brotar y cuando el conductor no está a tiempo de frenar. Este desalentador panorama, agravado recientemente por el efecto de los temporales (contrariamente a lo que indica, se trata de un efecto cuyas consecuencias se perpetúan en el tiempo), de señales marcadas por el desuso (otra contradictio in terminis ), el abandono, el vandalismo y algún que otro accidente es, en fin, el panorama que se encuentra el conductor que recorre habitualmente las carreteras de la comarca sin que haga, entre ellas, distinción alguna de color -negras, grises-, clase -de alquitrán o cemento- o condición -local, comarcal o provincial-. Las de arriba son sólo imágenes singulares de un problema plural. Nombres de los pueblos cuyos rótulos desaparecen, como en Vilar de Cidre, dejando tras de sí un vacío similar a los despoblamientos; advertencias de Tráfico cuya tardía reparación puede ocasionar disgutos irreparables, pintadas graffiteras en Fisterra que permiten reconocer a los autores, porque al menos se sabe que nunca serán artistas; ermitas, como la de Castrobuxán, en Calo, que por su orientación Norte-Estrella Polar apuntan al Paraíso, en el que alguna vez pudieron estar sus espartanos moradores. Es cierto, algunos concellos han emprendido en los últimos años un plan de señalización muy útil y costoso (Cabana, A Laracha, Coristanco, Vimianzo, Zas... ) que ha servido para paliar las tradicionales carencias y para solventar las dudas de ubicación en una zona como ésta, en la que los lugares se cuentan por centenares y a veces más que por habitantes. Con el tiempo, serán ellos los que necesiten una señal.