En la casa de Guadalix de la Sierra se forjó una gran amistad entre Javito y Óscar. El larachés invitó a conocer la Costa da Morte a su compañero.
04 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Era una asignatura pendiente, pero Óscar ya está en A Laracha. Los dos concursantes de la cuarta edición de Gran hermano se reunieron ayer en Santiago y hoy y mañana disfrutarán de un recorrido turístico por toda la Costa da Morte. Javito se encargará de hacer de maestro de ceremonias. -¿Cuál ha sido la primera impresión al aterrizar en Galicia? -Es la primera vez que estoy aquí y creo que es la única zona de España que me quedaba por conocer porque siempre me gustó viajar. La verdad es que aquí la gente es muy cariñosa y todos se acercan con buenas palabras y alegría. Supongo que en eso ha tenido mucho que ver Javito. -¿No pasa lo mismo en Madrid? -Allí siempre pasas más desapercibido. (Mientras habla, frente a la catedral de Compostela, se oye a decenas de niños al otro lado del teléfono). -¿Es cierto que lo que se gana en el programa no es nada comparado con lo que viene después? -Sí, pero no es algo buscado premeditadamente. De todas formas, hay que aprovechar la racha antes de que salgan los de la cuarta edición. -¿Los ve como competidores? -No. Creo que Javito y yo no somos gente ni competitiva ni polémica. El programa no nos lo tomamos como una competición. De hecho, somos los únicos que podemos presumir de llevarnos bien con todo el mundo. -¿Las rencillas son tan reales como las muestran? -Empiezan de broma, pero al final acaban por tirarse de los pelos. Es lo que pasa con Raquel y Patricia, que las pinchan y luego acaban mal.