Los problemas suelen estar originados por discrepancias en las construcciones La construcción de una última morada ha sido fuente de numerosos conflictos entre vecinos en la Costa da Morte. El enfrentamiento entre dos facciones por ser los representantes legítimos de la asociación Vico da Forca, que gestiona el camposanto de A Ponte do Porto es el último capítulo. Antes, los cementerios ha provocado problemas en Corme, Fisterra, Carballo o Muxía. Los tanatorios no han producido menos dolores de cabezas a algunos habitantes de la Costa da Morte. En Malpica hubo una manifestación para solicitar que se abriera este servicio, aunque esté en situación ilegal.
11 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El conflicto de A Ponte do Porto se remonta al año 1978 cuando se crea Vico de Forca, aunque los problemas actuales colean desde el año 1994 en el que Rafel Lema toma las riendas. Cinco años después dimite su junta directiva y queda un vacío de poder que es el que genera el actual conflicto. El de la localidad camariñana es el más paradigmático, pero no el único enfrentamiento vecinal que se ha producido en la zona por culpa de los cementerios. Un follón por la necrópolis de Camariñas acabó con el cura del lugar, Antonio Velo, en la parroquia de Traba tras unos enfrentamientos con varias personas. Allí, también ha tenido problemas con un grupo de vecinos, entre otras razones por lo mucho que cobraba por los entierros. En la parroquia muxiana de Moraime las desavenencias entre los residentes acabó con que en la localidad se construyeran tres camposantos. El conflicto más sorprendente es el de Fisterra. Allí, el enfrentamiento generado es estético. Algunos vecinos no acabaron de ver con buenos ojos la creación del reputado arquitecto César Portela en las faldas de un monte que mira el mar. En cuanto a los tanatorios, en Malpica hubo una manifestación en la que se solicitó que este servicio aunque el que hay está precintado por orden judicial. En Ponteceso, se presentaron dos alegaciones contra el tanatorio, una de ellas con gran respaldo popular.