Los efectivos de la Guardia Civil disminuyen progresivamente en la comarca de Fisterra

REDACCIÓN CARBALLO

CARBALLO

Los alcaldes quieren reforzar la seguridad de una zona que a veces sólo puede cubrir una pareja de agentes con un coche y una emisora El índice de delitos en la comarca de Fisterra no aumenta de manera alarmante, pero las circunstancias no ayudan a que se mantenga tal estabilidad. La reducción de efectivos de la Guardia Civil es una constante en determinadas áreas, especialmente en la comarca e Fisterra. En este área trabajaban 16 guardias en el año 1996. Seis años más tarde, sólo hay doce (un descenso del 25%). Y nunca están todos al mismo tiempo. Se da la circunstancia de que, algunos días, sólo pueden cubrir la zona una pareja de agentes con un coche y una emisora. No es extraño que los alcaldes de la Costa da Morte pidan refuerzos y mejoras en la seguridad.

19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El alcalde de Cee quiere analizar la situación comarcal y está a la espera de una reunión con el subdelegado del Gobierno para convocar la junta local de seguridad. Los demás regidores, aduciendo uno u otro motivo y sin caer en cifras alarmistas, constatan que se hace necesario un refuerzo. El de Dumbría, José Manuel Pequeño, y del de Fisterra, Valentín Castrege, ponen el acento en la necesidad de aumentar los efectivos, sobre todo, en verano. En efecto, en el perçíodo estival, la población de esta parte de la Costa da Morte casi se triplica, pero la situación (12 agentes en el puesto de Corcubión) no varía. También se trata de una comarca con puntos calientes, hecho en el que pone el acento, entre otros, el regidor muxián, a la hora de justificar un aumento de agentes. En realidad, la zona más sensible está situada entre Laxe y Caldebarcos. Pero los agentes que se encargan de Portos y Costas tienen su epicentro en Vimianzo, donde los medios tampoco brillan por su abundancia. De este modo, las grandes distancias se tienen que cubrir más con buena voluntad y capacidad de trabajo que con los elementos y el personal imprescindible. La investigación y la prevención adolecen de las mismas faltas, y no es extraño que sí llame la atención la voracidad recaudatoria de la Dirección General de Tráfico, sobe todo de la lancha de inspección pesquera o de búsqueda de pequeñas infracciones administrativas que de prevención.