Las asociaciones de Baio celebrarán el domingo un acto para recordar al arzobispo Maximino Romero Maximino Romero, un hombre grande y sencillo a la vez, quería que, a poder ser, lo enterrasen en su pueblo natal, Baio. Sólo pedía que lo sepultasen «en la desnuda tierra, con una simple y humilde lápida de piedra». El pasado lunes se cumplieron cinco años de su muerte. Ésta acaeció cuando viajaba en avión desde Roma, donde fue arzobispo muchos años, hacia su tierra soneirana. Ahora, las asociaciones de Baio quieren recordarlo y tener presente la generosidad que tuvo con los suyos. El acto será el domingo.
01 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las entidades de la localidad pretenden celebrar un homenaje póstumo sencillo, pero sincero a la vez, como a él le gustaría. El acto será el domingo en la nueva iglesia, uno de muchos proyectos que el prelado tenía para su Baio natal. Maximino Romero de Lema no escatimó esfuerzos para ser el principal benefactor de su pueblo pese a estar muy ocupado en la Secretaría de la Congregación del Clero en el Vaticano y en crear numeresas organizaciones. Entre las más destacadas hay que citar el Instituto Español de Estudios Eclesiásticos de Roma o el Instituto Bíblico y Arqueológico de Jerusalén. Gentes de iglesia de muchos países siguen recordándolo.