Más de ochenta personas participaron en cuarenta todoterrenos en una travesía 4x4 por la sierra del Barbanza No hacía falta tener un potente todoterreno, ni apurar para llegar primero a la meta. Y es que el único objetivo de las más de ochenta personas que tomaron la salida en la travesía de 4x4 por la sierra del Barbanza era disfrutar con esta práctica deportiva. Durante tres jornadas, levantaron piedras, cruzaron caudalosos ríos y pasaron algún que otro apuro. Pero, en ningún caso, riesgo. A los tramos tranquilos se sucedieron otros más moviditos, en los que la destreza de pilotos y acompañantes fue fundamental para salir del paso. No recorrieron grandes distancias, las justas para percatarse de que, sin duda, mereció la pena.
19 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«El año que viene, repetimos». Ese era el pensamiento general del nutrido grupo de participantes en la ruta de 4x4 el sábado pasado. La aventura había comenzado tres días antes. Concretamente, a las cinco de la tarde del Jueves Santo, en el Malecón de Ribeira. Ese fue el punto de partida de la travesía organizada por el club ribeirense Rumbo Norte, con el que colaboró muy estrechamente el Club Remontes 4x4 de Carballo. Por delante, les esperaban tres jornadas de ruta por escarpados caminos, terrenos de barro empinados y playas de fina arena. Cinco horas de camino bordeando la costa ribeirense fueron suficientes para el primer día. Y es que la travesía no fue precisamente un paseo por viales lisos con el firme asfaltado. Esta manga transcurrió por zonas de arena, tierra e, incluso, roca, sin perder el municipio de Ribeira de vista. Lo dejaron atrás por la noche, en lo que se denomina tramo nocturno. A través de complicadas pistas alcanzaron el vecino concello de Boiro, donde pernoctaron. Y si duro fue el primer día, el segundo no se quedó atrás. Esa jornada fue, básicamente, de monte. Dificultad alta «Houbo varias zonas de dificultade alta, nas que incluso tivemos que amarrar os coches con cordas», apuntó el organizador de la actividad, quien destacó que los participantes, sobre todo, los llegados desde Madrid y Asturias disfrutaron enormemente con el paisaje que les rodeó durante la marcha. Su periplo les llevó ese día por Boiro, Pobra y Porto do Son, siempre por terrenos abruptos y montañosos. Ese mismo escenario, pero en municipios distintos, fue por el que transcurrió la última jornada, la del sábado. Boiro fue el punto de partida de nuevo. Pero esta vez, Noia y Rianxo fueron los municipios visitados. El cansancio se reflejaba en el rostro de los asistentes al final del sábado. Pero la satisfacción era, asimismo, patente. Y es que todos los participantes habían alcanzado la meta: vivir trepidantes y divertidos momentos con una emocionante práctica deportiva.