En los últimos meses se han cometido en la comarca varios robos mediante la técnica del «alunizaje» Los carteristas son una especie en vías de extinción. El hurto disimulado, que caracterizó a generaciones de expertos en apropiarse de lo ajeno, va camino de la desaparición. Los cacos de la comarca ya no quieren pasar desapercibidos. Todo lo contrario. Ahora se lleva el «alunizaje», y no precisamente porque los ladrones hayan llegado al satélite del planeta Tierra, sino porque se meten con el coche «hasta la cocina», aunque para ello tengan que atravesar la otra luna, la del escaparate del establecimiento que hayan elegido.
03 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En el argot policial, por alunizaje se entiende el sistema de robo que consiste en atravesar con un vehículo el escaparate del establecimiento elegido. La definición de la técnica no sólo se presta a confusión, sino también a cierto sarcasmo (aunque a los propietarios de los comercios afectados no les haga gracia alguna). Curiosamente, este tipo de sucesos se han concentrado hasta el momento en la comarca de Bergantiños y su entorno, y no se descarta que guarden relación entre ellos. El primero tuvo lugar en la madrugada del 31 de agosto en A Laracha. Según relataron testigos presenciales, un vehículo ocupado por tres hombres embistió en repetidas ocasiones y marcha atrás la reja que protegía la joyería M. Lorenzo, recién reformada por aquel entonces. El coche apareció abandonado junto al establecimiento, y los autores del robo _frustrado por la alarma y los gritos de los vecinos_ huyeron en otro turismo robado. Este suceso guarda bastantes semejanzas con otro ocurrido el día 28 de septiembre en O Allo-Zas. En esta ocasión, además de utilizar un coche para introducirse en el concesionario de automóviles Opel, los delincuentes se llevaron dos automóviles, que aparecieron posteriormente abandonados en pistas cercanas. Como en el caso anterior, el robo _esta vez consumado_ se produjo de madrugada. Los autores llegaron al taller a bordo de un turismo sustraído que empotraron marcha atrás contra la cristalera principal y al menos realizaron dos intentos. Los daños en el concesionario fueron millonarios. Este tipo de acontecimientos podrían ser achacados a la misma banda que también ha operado de forma similar en Santa Comba. De momento, y aunque las investigaciones policiales continúan, también parece que, más que robar, los delincuentes pretenden llamar la atención y, al mismo tiempo, causar destrozos. Todavía más curioso que los anteriores es el suceso ocurrido en la madrugada de ayer en Langueirón (Ponteceso), ya que los agresores no se dirigieron contra un establecimiento comercial, sino contra el portal de una vivienda. Según manifestó su propietaria, a las cinco de la mañana la despertó un fuerte ruido, que también alertó al resto de los vecinos. Al asomarse pudo comprobar que un coche de color rojo estaba embistiendo, marcha atrás, el acceso a un almacén en el que «sólo hay cosas sin valor», según declaró, y del que no se llevaron nada, aunque los daños son cuantiosos.