Un tesoro en medio del vergel

GABRIEL RIVERA Corresponsal CEE

CARBALLO

JOSÉ MANUEL CASAL

La escasez de la especie hace del abeto griego de los jardines del Fernando Blanco en Cee una joya natural Los aficionados a la botánica de la Costa da Morte tienen una cita inexcusable en los jardines del Instituto Fernando Blanco de Cee. Allí se pueden observar diversas joyas de la naturaleza. Algunas autóctonas, como magnolías, «texo» o un «loureiro real» y otras foráneas como un cedro del Atlas, criptomerías de Japón o un cedro libanés. Pero, los expertos coinciden en señalar como el diamente más fino de este tesoro a un abeto griego, un árbol sobre el que se abren numerosos interrogantes.

07 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El abeto griego se puede encontrar cerca de la entrada principal de los jardines, junto a la verja de la Fundación Fernando Blanco, a mano izqueierda. Allí se alza majestuoso presidiendo este vergel que se ubica en plena Costa da Morte. «É a árbore máis emblemática, a de maior singularidade de todo este espacio axardinado», así define el libro Educación y Patrimonio. A herdanza dun Fundación, editado con motivo del bicentenario del nacimiento del mecenas ceense, al abeto griego. El volumen también reproduce una minuciosa descripción de esta conífera: «É de escasa presencia nos bosques de Galicia, de porte espectacular, con cinco polas grosas, baixas e despregadas. De chamativa corteza, disposta ó redor dun tronco, adoptando forma de candelabro». Los expertos coinciden en apuntar que el abeto griego es el vegetal más peculiar presente en la Fundación. Sin embargo, sobre el árbol se ciñen una serie de interrrogantes. Relativos casi todos a su orígen y de cómo llegó hasta la localidad. «No existe documentación al respecto, lo más probable es que se pusiese en el jardín cuando se construyó el edificio de la Fundación», comenta Jesús Casas, actual director del Instituto Fernando Blanco. Por lo tanto, la fecha de su llegada a Cee podría situarse en el ocaso del siglo pasado. Rafael Lema, ecologista y miembro del colectivo PX, comparte este análisis: «Cuando se construyó el edificio, había partidas destinadas al jardín, probablemente sea de ese tiempo». La falta de documentación al respecto deja el vacío por respuesta a otras grandes cuestiones como: ¿por qué se elegió esta especie?, ¿Por que medio fue transportada? o si este abeto griego guarda algún tipo de simbología.