Operación bikini


Me enviaron un «robado veraniego», que dirían en Telecinco, una foto mía en la playa, desprevenido. La imagen llegó con un texto que decía: «Mírate en Coroso». Y yo, desde el bastión de mis dioptrías, me pregunté: «¿Estaré detrás de ese gordo?». Mal día para olvidar la poesía de Donne: «Nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti». Otra vez llegaba tarde a la operación bikini… del 2023. Aquel gordo era yo.

Tuve que confirmarlo en el espejo. Observé mi barriga como quien contempla la Curota, tanto espacio para ser profundo y yo tan superficial. Luego me miré a los ojos intensamente, la imagen se fue diluyendo. No me reconocía. Me esforcé en ver mi yo interior: todo era gris.

Deprimido, fui a lavar los platos que es lo único que me cura las crisis existenciales. En el fregadero soy el timonel de mi fortuna, pero allí estaba Fairy, el milagro antigrasa, sonriéndome sarcástico.

Es triste comprobar que estar rollizo es lo último que me queda de subversivo. Mi pequeña rebelión contra el sistema es rechazar sus imposiciones estéticas. La résistance. Salvando el mundo con fritanga.

Cierto es que debería cuidarme, el corazón me falla. Aunque ahora las redes sociales permiten programar publicaciones. Puedo dejar escrito todo lo que quiero ir diciendo durante los próximos cien años, si muriese este invierno continuaría dando la vara virtualmente. Sería como seguir vivo. Quizá esa sea la parte más bonita de este mundo nuevo. «Emilio ha puesto en Facebook que aún nos quiere… y un chiste malo sobre ir al gimnasio». Creo que me merezco una pizza. Familiar.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
58 votos
Comentarios

Operación bikini