Artemar impulsa los oficios tradicionales

Ebanistas, orfebres y cesteros procedentes de Sevilla, Mallorca o Galicia formaron el gran mercado de Ribeira


ribeira / la voz

El capim dourado, una planta procedente de Brasil, es la materia prima que utiliza un artesano mallorquín para elaborar pendientes, colgantes y pulseras brillantes como el oro. Es la primera vez que acude a la feria Artemar de Ribeira y está satisfecho con los resultados. A quienes le preguntan sobre la técnica de elaboración de las piezas les enseña unos tallos de la especie utilizada: «Hace más de 160 años, una esclava negra comenzó a usarlos por su color áureo».

Este orfebre es un ejemplo del impulso que los oficios tradicionales tienen en Artemar. Procedente de Sevilla, Mario García talla todo tipo de piezas de madera, desde espadas hasta bustos: «Llevo en esto de niño. Mi objetivo es que no se pierdan estas técnicas antiguas». A solo unos pasos se encuentra el gallego Carliños, que muestra la elaboración de cestos de mimbre y que posee una amplia gama de otros realizados con madera de castaño o con paja de centeno.

Amplio escaparate

El recorrido por los puestos permite descubrir a un universo de creadores que reconocen las dificultades de sobrevivir en plena era tecnológica. Entre ellos están Fernando López y Aida Fernández, que llevan 15 años dedicados a elaborar babuchas, manoplas, gorros, bolsos y riñoneras con piel «que cortamos a mano».

Junto al interés que despiertan estos expositores entre los adultos, el mercado proporciona otros alicientes a los críos, como la zona de juegos infantiles del Malecón o las sesiones de cuentacuentos. Experiencias de cuatro días que ayer llegaron a su fin.

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