Juana Parada: La guardiana de la pesca entre el mar y el despacho

La ribeirense defiende los intereses de la flota palangrera a través de negociaciones con actores internacionales


ribeira / la voz

Aunque nació en una tierra que imprime en el ADN de cada uno de sus habitantes los vaivenes del oleaje, Juana Parada Guinaldo (Ribeira, 1979) nunca se había planteado que su actual oficio guardaría relación con el sector que siempre ha empleado, directa o indirectamente, a la mayor parte de su familia: el del mar y la pesca. Pero no al frente del puente de una embarcación o de los aparejos, sino a través de una lucha para que este medio de vida de muchos trabajadores no desaparezca o se merme aún más.

Hoy, Juana Parada ocupa el cargo de gerente de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), uno de los mayores colectivos a nivel europeo, desde el que defiende los intereses de la flota española en arduas negociaciones con actores internacionales, como las que tienen lugar en el marco de la Unión Europea o en el seno de organizaciones regionales pesqueras. Además, también está a cargo de la proyección y seguimiento de distintos proyectos para hacer más eficientes y modernas a este tipo de naves.

La botadura

Juana Parada terminó los estudios superiores en el IES Número Un y se marchó a Vigo, tras haber decidido encaminar sus estudios al ámbito de la dirección de los recursos humanos. Allí se sacó la carrera de Relaciones Laborales y se especializó, a través de diversos másters, en áreas como la contabilidad, la prevención de riesgos laborales o la gestión del personal y el talento.

Antes de obtener el título universitario, la ribeirense ya había hecho prácticas en dos firmas. En la última la contrataron, y también se formó por libre en aspectos como la fiscalidad empresarial, lo que le permitió adquirir un conocimiento global de la dirección de empresas. Así fue como se le abrieron las puertas a empleos en diversas asesorías de Vigo. Pero Parada comenzaba a entender que lo suyo no era encerrarse en un despacho.

«En el 2003 vi un anuncio de trabajo en el periódico, cuando aún se publicaban, de una asociación de empresas armadoras de A Guarda para dirigir su departamento de recursos humanos», explicó la ribeirense del que fue su primer contacto profesional con el sector pesquero, pero desempeñando tareas de gestión de personal, distintas a las que hoy realiza en su cargo. Solo cinco años más tarde, le ofrecían coger el timón de la gerencia.

«Recordé que llevaba el mar impregnado en la sangre, hoy no podría volver a la asesoría de empresas», reconoció la gerente de Orpagu, para explicar que «lo que me gusta ya no son los números, sino el trato con la gente del mar, a pie de campo en el mar, así como las negociaciones con diferentes empresas y organizaciones».

Mojarse por el sector

Desde Orpagu han impulsado diversos proyectos como uno de los más sonados y recientes, la apuesta por una tecnología que permitirá ahorrar hasta un 30 % de combustible en palangreros, una iniciativa que lideró la firma Vicus Desarrollos Tecnológicos. Además, Juana Parada también destacó otros trabajos relacionados con la implantación de la banda ancha en toda la flota -un objetivo vital para la comunicación con las familias que creen que puede materializarse en un plazo de 5 a 10 años- y el uso de energías renovables en esta. En definitiva, «mejorar la calidad de vida a bordo».

No obstante, Orpagu también simboliza la punta de lanza de una batalla que se libra en el plano internacional. En ese sentido, Parada identificó los principales problemas y retos a los que debe hacer frente el sector del palangre. «China es uno de los grandes problemas, es imposible competir con sus costes, pues literalmente tiene a presos cumpliendo condena a bordo a precio cero», precisó la ribeirense para sumar otros factores, como las menores restricciones en materia medioambiental y sanitaria a un producto que acabará en el mismo mercado.

«La propia normativa europea es otro de los problemas, puesto que quien legisla no conoce el sector. El olor a salitre no entra en los despachos», indicó Parada de la desconexión entre políticos y lobistas con los marineros y armadores. «No soy partidaria de ayudas al desguace de barcos porque son subvenciones a la destrucción de empleo», sentenció para señalar la peligrosa antigüedad de la flota española.

Siempre nos quedará Santa Uxía: Aunque Juana Parada ha hecho su vida en la zona de Vigo y de A Guarda, vuelve con frecuencia a su Ribeira natal. Una de las fechas que marca en rojo en su calendario tiene lugar en el mes de julio, cuando vuelve para disfrutar de una nueva singladura de la Festa da Dorna.

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