Turismo de pata negra en la comarca

Medio centenar de entidades, negocios y playas presumen de poseer distintivos de calidad que atraen a más visitantes


ribeira / la voz

La comarca tiene razones suficientes para atraer a miles de turistas cada año, pero el sector sigue marcándose metas para conseguir que los visitantes disfruten al máximo de su estancia en Barbanza. Por este motivo, medio centenar de establecimientos, entidades y playas atesoran en la actualidad distintivos que dan buena prueba de su excelencia, como son la Q de Calidad Turística, las banderas azules, las acreditaciones ISO 9001, la inclusión en la prestigiosa guía Michelin, o las recomendaciones que hacen portales especializados, como TripAdvisor o Booking.

La principal novedad de este año es que Galicia se ha convertido en la comunidad con más acreditaciones -273- concedidas por el Instituto para la Calidad Turística de España, de las que 14 se han venido para la comarca barbanzana. Los arenales boirenses de Carragueiros, A Retorta y Mañóns volverán a lucir la bandera de la Q de Calidad, así como el Club Náutico Boiro y tres agencias de viajes instaladas en este mismo municipio.

También otro tipo de negocios, como los cámpings Ría de Arosa 2, en Ribeira, y Punta Batuda, en Porto do Son, pueden presumir de haber superado los exigentes controles para lograr este distintivo, que también poseen los náuticos de Ribeira y Portosín, así como los alojamientos de turismo rural Entre os Ríos, de A Pobra do Caramiñal, y Casa Perfeuto María, en Outes, entre otros establecimientos.

Manuel Fajardo, presidente del náutico boirense, tuvo clara desde el principio la importancia que tenían este tipo de acreditaciones, «y fuimos el primer club de España que se inauguró teniendo la Q de calidad y la bandera azul», apuntó, al mismo tiempo que reconoció que esto supuso «un esfuerzo añadido, pero positivo porque nos hace mejorar». El resultado se ha traducido en beneficios, «porque tenemos más tránsitos de embarcaciones españolas y extranjeras que vienen buscando servicios que en otros clubes no tienen, como lavandería, recogida de residuos o vigilancia las 24 horas », apuntó.

También el empresario Francisco Crusat destacó las múltiples ventajas que tiene poseer el distintivo: «Que todos los años nos revalidan, eso sí, previa inspección. Han llegado a un punto en que ni siquiera encuentran un pequeño defecto», presumió Francisco Crusat, gerente de Entre os Ríos, que afirmó que «lo más difícil tras obtener una distinción es poder mantener el mismo nivel para conservarla».

 Grupo muy selecto

Si conseguir esta acreditación es complicado, no lo es menos figurar en la prestigiosa guía Michelin. Según explicó Antonio José Cancela, coleccionista y uno de los mayores expertos en esta publicación, «en los 119 años de historia de este libro, tan solo se han recomendado en el área de Barbanza un total de 21 establecimientos, esto nos indica lo difícil y exclusivo que es formar parte de la guía roja, lo que puede considerarse ya como un auténtico premio».

Como dato a destacar en esta misma línea, hay municipios, como Mazaricos, Lousame y Rianxo, que nunca han colocado un local en el listado Michelin, que en la actualidad solo reserva parte de sus páginas para el Hotel Punta Uía y el restaurante Muíño, ambos en Muros, y para el negocio de turismo rural Casa do Zuleiro de Serra de Outes. En años precedentes, la relación de seleccionados era mayor, explicó Antonio José Cancela.

Otro de los reconocimientos que más se tienen en cuenta a la hora de evaluar la calidad turística de una comarca son las banderas azules. El verano pasado ondearon en la zona un total de nueve, siete en arenales y otras dos en los náuticos de Portosín y Marina Cabo de Cruz.

«Es una marca de garantía que la gente tiene en cuenta, y eso resulta muy positivo»

El presidente del Náutico de Ribeira, José Luis Torres, no duda en afirmar que contar con la Q de Calidad «es una marca de garantía que la gente tiene en cuenta, y eso es positivo». Afirma, al mismo tiempo, que «contribuye a atraer usuarios, porque demuestra que un club que ha sido merecedor del distintivo cumple unas normas y está sujeto a revisiones».

 El responsable de la entidad ribeirense también comenta que se trata de un elemento «valorado por las personas que nos visitan, por eso resulta tan importante su concesión».

«Creo que este símbolo reconoce a los establecimientos que ofrecen mejores prestaciones»

Fue uno de los primeros cámpings de Galicia en conseguir la Q de Calidad Turística, y es uno de los pocos que la sigue manteniendo después de tantos años, «porque creo que este distintivo reconoce a los establecimientos que ofrecen mejores prestaciones y más cuidadas», apuntó Manuel Domingo Rodríguez, que lamentó que no se haya puesto en marcha «una campaña de publicidad que ponga en valor esta acreditación de calidad, no solo aquí, sino también en el extranjero. Creo que hace falta un mayor respaldo».

 Además, explicó que no es fácil renovar cada año la confianza del Instituto para la Calidad Turística de España, ya que además de la primera autoría que tiene que superar el recinto, luego hay que pasar controles anuales. «Todos los meses de junio tengo a una persona dedicada única y exclusivamente a realizar todo el papeleo que implica este distintivo para poder cumplir con todos los requisitos», afirmó.

Visibilidad comercial y confianza para el cliente

Manuel Martínez

El sector turístico se hizo eco de la importancia que tiene la incorporación de la calidad en sus organizaciones con el principal objetivo de buscar una estrategia de diferenciación y/o la búsqueda de reducción de costes de cara a ser más competitivos para conseguir la supervivencia en el mercado. En este contexto, la implantación de la variable calidad en una entidad turística puede darse sin más o venir acompañada de una certificación generalmente, por una tercera parte independiente, que le permite disponer adicionalmente de un distintivo externo y oficial que le aporta un valor añadido a su marca comercial y le garantiza al cliente el cumplimento de los requisitos definidos en una norma. Por lo tanto, la importancia o no de disponer de un sello de calidad es un aspecto clave porque genera mucha más visibilidad comercial y confianza al cliente que le va a permitir decantarse por un producto o servicio, máxime cuando nos encontramos con dos opciones en igualdad de precio: binomio calidad-precio como regla básica de consumo.

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