Un año que pasó sin pena ni gloria


A punto de finiquitar este 2017, podemos echar la vista atrás y hacer un repaso de lo bueno y lo malo que ha vivido la comarca este año, que justo antes de despedirse ha traído una nueva vuelta de tuerca -esperemos que la definitiva- al caso sobre la desaparición de Diana Quer. Este ejercicio no pasará a la historia por haber sido testigo de grandes acontecimientos, aunque si algo tuvo de positivo fue que, por fin, parece que la recuperación económica se ha abierto paso entre gran parte de las empresas barbanzanas, que cierran su balance anual con una facturación más que aceptable, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

La puesta en marcha de la nueva la Lonja de Ribeira fue otra de las noticias que ocupó muchas páginas de este periódico, y cuyo estreno también vino acompañado de un incremento en la ventas, un aumento que también se registró en el sector lácteo, que por primera vez en dos años veía como el precio de la leche superaba los 30 céntimos el litro. El turismo también dio grandes alegrías a la comarca, ya que este año se cerrará como uno de los que registró más visitas, y no solo en los meses estivales, que suele ser lo habitual, sino que los turistas siguieron escogiendo Barbanza para disfrutar de cualquier época del año, en gran parte gracias al buen tiempo que reinó durante casi todo el 2017. Sin embargo, todos esos días de sol y cielos despejados también trajeron un nuevo problema: la sequía. Afortunadamente, las lluvias de los últimos días han conseguido paliar la falta de agua, aunque para recuperar los niveles de los embalses aún queda mucho.

Pero este año también se despedirá con noticias que muchos barbanzanos no querrían haber leído, como el cierre del colegio Emilio Navasqüés, el descenso del Boiro por impagos, la lucha sin cuartel de un grupo de rianxeiros por contar con un centro de día que la Xunta parece que no tiene pensado construir, o los múltiples golpes al furtivismo para acabar con las ventas ilegales de pescado y marisco. Aunque, sin duda, lo peor de este 2017 han sido las grandes pérdidas personales de vecinos que dijeron adiós y dejaron una profunda huella en la comarca.

Una lista que incluye a Carmen Santiago, que fue presidenta de la asamblea local de la Asociación Contra el Cáncer de A Pobra durante 35 años; al escritor y profesor Carlos Mosteiro; al deportista y exconcejal noiés Agustín Mourís; a Rocío Hermo, una de las mayores impulsoras del Museo do Gravado de Artes; a Manuel Dieste, responsable de la puesta en marcha de las agrupaciones de emergencias, y a tantos y tantos otros que hicieron que este año se despida con más tristezas que alegrías.

Por Ana Lorenzo CIUDADANA

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Un año que pasó sin pena ni gloria