«Hay que dar paso a la gente joven»

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Tranquilo, con un discurso sobrio y con fisuras medidas, el responsable de la comisaría analiza la situación del cuerpo

02 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

José García no necesita presentación. Pasea su sonrisa pícara y el humo de sus peculiares cigarros por Ribeira desde 1984, cuando llegó a la ciudad, procedente de Barcelona, para ejercer en la Policía Nacional. Desde el 2005 ocupa el puesto de comisario jefe, cargo que está próximo a dejar para jubilarse. «Siempre que la salud lo permita», apuntilla con mucha coña.

-El pase a segunda actividad, recientemente, del otro inspector jefe, José Antonio Rilo, su jubilación dentro de no demasiado tiempo, al igual que la de otro agente histórico, como es Juan Domingo Castillo, ¿implican un cambio de ciclo en la comisaría de Ribeira?

-No, lo que sí supone es una continuidad. Lógicamente viene gente joven a la que es necesario dar paso, ya que está bien preparada y aunque cada maestrillo tiene su librillo, la Policía Nacional tiene una planificación para que todo siga funcionando con total normalidad y sin que se noten especialmente las ausencias y las incorporaciones para dar el mejor servicio posible a la ciudadanía.

-¿La plaza vacante creada con el pase a segunda actividad del otro inspector jefe, que además era el máximo responsable de la policía judicial, será cubierta o amortizada?

-En principio esa plaza está previsto que se extinga, y pudiera ser cubierta por un inspector que ya forme parte de la plantilla actual de la comisaría o que venga de fuera.

-Hablando de personal, en los últimos años, y siempre a través del Sindicato Unificado de Policía (SUP), ha trascendido que la falta de agentes ha dificultado en diferentes épocas del año la presencia de agentes en la ciudad y sus parroquias...

-Es cierto que se necesitaría algo más de personal y durante el año nos vamos defendiendo gracias al sobreesfuerzo de los agentes, a los que luego siempre hay que recompensar. Pero cuando tenemos mayor problema, debido al aumento de la población y a las vacaciones de los compañeros, es en verano. Sin embargo, este año, por suerte, pudimos solventarlo con la ayuda de la dirección y el problema se solucionó garantizando el servicio a los vecinos, que siempre tienen que ser la prioridad.

-El 2016 fue un año especialmente fructífero en la lucha contra el tráfico de drogas, con operaciones sonadas y, alguna, con incautaciones de cierta relevancia. ¿Puede sostenerse que los «empresarios» de la cocaína siguen trabajando a buen ritmo en la zona?

-Creo que la época de los grandes narcotraficantes ha pasado, y es cierto que sigue habiendo consumo, y por lo tanto sigue habiendo personas que se lucran con el suministro. En lo que va de año tenemos la operación Globos, que es una de la que usted comenta, en la que cooperamos con Udyco y dio lugar a las detenciones ya conocidas.

-Un inciso. Les quedó la espinita clavada de no haber encontrado droga escondida en aquel operativo, lo comento porque llevaban herramientas para cavar el suelo.

-Había pruebas de que podía haber eso, pero a veces las cosas salen bien y otras no tan bien. Seguramente ahí hubo...

-¿Un chivatazo?

-[Risas] No, pero sí creemos que hubo mercancía, aunque nos faltó un poco de suerte. Aún así, fue un buen trabajo de investigación y no siempre es necesario encontrar sustancias para demostrar el delito.

-Otro buen servicio llevado a cabo por ustedes pudo verse este verano a raíz de los incendios...

-La verdad es que tuvimos que actuar de urgencia en varias ocasiones. El primer gran frente fue el que arrasó parte del parque natural de Corrubedo, en el que tuvimos que estar muy pendientes de la seguridad ciudadana por el riesgo que existía de que algunas casas se vieran afectadas por el fuego, lo que implica que las personas también estén expuestas al peligro. El otro incendio fue el que llegó de Porto do Son y entró en Ribeira por Oleiros, obligándonos a evacuar el cámping. Creo que fue un trabajo que se hizo con orden y siempre en coordinación con los responsables del operativo de extinción. De hecho, quiero agradecer a todos los compañeros que se volcaron para ayudar, incluso doblando sus turnos de trabajo. En lo referido a la investigación, es la Policía Autonómica la encargada y se está trabajando en ello.

-Le pregunto también por las desapariciones, un tema, por desgracia, muy de actualidad en la comarca, en donde hay más personas de las que nunca se volvió a saber nada. ¿Considera que se trata de una casualidad?

-Nosotros, ahora mismo, no tenemos casos, pero sin duda se trata de una preocupación que siempre puede pasar. Pero no podemos señalar a esta comarca, por un caso particular y muy mediático, como un lugar en el que se registran más desapariciones que en otras zonas de España.

-Su actividad policial siempre ha estado vinculada con la lucha contra el narcotráfico, concretamente desde los años ochenta, y conoce su evolución hasta ahora. ¿Considera ciertas las afirmaciones que se hicieron esta semana sobre Barbanza en un programa de televisión situando a la zona como especialmente peligrosas por su actividad delictiva y el gueto perfecto para los narcos?

-Me pareció muy desafortunado y estoy completamente de acuerdo con el posicionamiento público realizado por las corporaciones municipales y otras entidades. Supongo que eso se debió a alguna información errónea, pero el día a día nos demuestra que Barbanza es un lugar tranquilo para vivir, como evidencia el hecho que son miles las personas que siempre veranean aquí.

-Las estadísticas revelan que en los últimos doce meses los robos en negocios del municipio de Ribeira han descendido, algo difícil de creer cuando es rara la semana en la que no se registran unos cuantos...

-Los robos han bajado, y los autores, a falta de una delincuencia itinerante que desembarque por aquí, son siempre los mismos, a los que tenemos muy controlados y no tardan en ser detenidos.

-Eso es cierto, el problema viene luego, cuando suman numerosos delitos pendientes, los siguen cometiendo, y entran y salen del juzgado sonriendo, algo que a la sociedad le cuesta entender...

-Ya, pero eso no es trabajo de la Policía Nacional, nosotros investigamos y respetamos las decisiones judiciales. De todas formas, creo que la solución para esos delincuentes no pasa por la cárcel y sí por la reinserción.

«El día a día nos demuestra que Barbanza es un lugar tranquilo para vivir»

«Se necesitaría algo más de personal, pero nos vamos defendiendo gracias al sobreesfuerzo»