Las mentiras de la Red social

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla HABITACIÓN 101

BARBANZA

La revolución digital que estamos viviendo se ha convertido en la verdadera marea que ha logrado sumirlo todo. Música, cine y comunicación fueron los primeros sectores que tuvieron que luchar contra el monstruo. A todos les costó comprender que no podrían vencerlo, y derrotados tuvieron que adaptarse a él. El comercio también se ha encontrado con su homólogo digital, el cual ha obligado a los pequeños establecimientos a pelear contra gigantes mundiales, en una guerra que explica que las calles peatonales de Barbanza estén cada semana más vacías.

Los últimos en llegar a la batalla han sido los políticos, obligados a hacer acto de presencia donde creyeron que estaban sus votantes. Abordaron el salto con una visión tradicional, como si el trabajo que les venía encima fuese repetir un mitin a través de la Red y esperar los aplausos de un público enardecido. Rápidamente se dieron de cuenta del error, en este nuevo contexto la réplica se ha convertido en la doctrina que impera. Algunos de los mayores batacazos que hemos visto durante los últimos meses se gestaron en la Red, en ese ímpetu por llevar la campaña electoral de la calle a las redes sociales.

Este precipitado salto de la política hacia Internet ha hecho que el análisis previo fuese inexistente. Nadie se paró a pensar que el esquema comunicativo tradicional se había roto y que era necesario amoldarse al actual debate 2.0, donde nadie tiene una posición privilegiada para imponer su punto de vista. Que fenómenos como Podemos o Barcelona en Comú se creasen en la Red no es casualidad, los últimos estudios a nivel España desvelan que el debate en las redes sociales tiene predominancia de izquierdas, básicamente porque fueron los primeros en entrar en este mundo para hacer política.

El problema radica en que en la Red se difuminan las fronteras entre realidad y ficción. Según el debate que transcurre en Facebook pocos alcaldes de la comarca seguirían gobernando y Ana Ares sería la persona más importante de la comarca por haberse subido a una ventana para limpiar las persianas. Por el momento la esfera digital todavía sigue lejos de la realidad.