Un auto judicial explica que la entidad que cuidaba al rianxeiro, y que depende de la Xunta, desoyó en varias ocasiones las quejas del Concello
18 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La historia del dependiente rianxeiro J.?B.?L.?L. resulta difícil de creer a medida que se van conociendo más detalles de las penurias que vivió mientras estuvo bajo el amparo de la Fundación Gallega para la Tutela de Adultos (Funga), entidad que depende de la Consellería de Traballo e Benestar. Un auto emitido por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Numero Uno de Padrón retiró recientemente a Funga la tutela de este vecino de Taragoña «por no haber cumplido sus deberes inherentes al cargo de tutor y no desempeñar sus funciones adecuadamente». En el mismo escrito se indica que la obligación de esta fundación era «velar por el tutelado y procurarle alimentos, algo de lo que existen indicios racionales de que no se estaba cumpliendo».
El auto añade que tanto el Concello, a través del departamento de Servizos Sociais, como la Policía Local, tenían conocimiento de esta situación. Es más, se aclara que estos representantes municipales movieron fecha para intentar corregirla poniéndose en contacto con Funga para recordarle «en numerosas ocasiones la situación de abandono en la que se encontraba el incapacitado».
Estos son los motivos que llevaron a la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Numero Uno de Padrón a suspender cautelarmente del cargo de tutor a esta fundación que depende del Gobierno gallego y nombrar defensor judicial de J.?B.?L.?L. al departamento municipal de Servizos Sociais de Rianxo «adoptando las medidas necesarias para amparar los intereses del dependiente». La jueza también decretó que el Concello tiene que mantenerla informada puntualmente de las medidas que adopte para mejorar las condiciones de vida del afectado.
Enfado en la casa consistorial
En los despachos del concello de Rianxo aún no entienden cómo J.?B.?L.?L. pudo vivir en esa situación de precariedad durante tanto tiempo. Y lo que es peor, les cuenta más comprender cómo «a Xunta non mostrou unha mínima humanidade cando lle foi solicitada colaboración para corrixir o dano feito». Según parece, el ejecutivo local pidió a la Consellería de Traballo e Benestar una pequeña cuantía para pagar parte del coste que implica la nueva residencia en la que vive ahora este vecino de Taragoña. La respuesta fue negativa, algo que indignó más todavía a los representantes de la alcaldía rianxeira.
Mientras, en la Xunta, a través de la consellería implicada, no han querido hacer ninguna valoración a pesar de que ayer se comprometieron a manifestarse sobre este asunto a lo largo de la tarde.