Aprendió a andar entre los viñedos de su tierra natal, Mendoza, una ciudad del oeste de Argentina reconocida y premiada a nivel mundial por sus bodegas. Federica Salvador tiene solo 29 años pero sabe diferenciar el buen vino desde su adolescencia. Ha sido jurado de importantes catas en Estados Unidos y ahora impartirá nociones sobre viticultura a los boirenses mediante un curso que se desarrolla en el centro social a partir del 18 de noviembre. Parece que el amor la trajo a la comarca de Barbanza, ya que su marido es de aquí y trabaja actualmente como cocinero en el Palacio de Sober.
-¿Como comenzó tu afición por la cata de vinos?
-Crecí entre viñas en Mendoza, un lugar en el que todo gira alrededor del vino. Me dedico a esta profesión desde hace nueve años, y he recorrido diferentes ciudades de España como Barcelona o Sevilla impartiendo nociones sobre esta las catas. Parte de mi familia es andaluza.
-¿Cuál es el secreto para conocer las características de un buen vino?
-Lo primero es no hacer caso a ciertas cosas que nos vende la publicidad. Hay que desmitificar que el mejor vino es el más caro o que este se guarda solo para ocasiones especiales. Cuando me preguntan cuál es el mejor, siempre digo que es aquel que a uno más le gusta.
-¿Qué opinión le merecen los vinos gallegos?
-Hay algunos que me parecen muy buenos. Me encanta el Albariño y la frescura y salinidad de otros tipos gallegos. La denominación Rías Baixas también me gusta.
-¿Cómo le gustan los tintos?
-En tintos me decanto por aquellos con sabores más afrutados.
-Después de pasar horas dando clase sobre las cualidades que debe reunir un buen vino, ¿cuándo sale a cenar escoge una copa del caldo o prefiere cambiar y beber una cerveza?
-Me gusta mucho el vino, no me aburre para nada y lo pido igualmente.