Los hosteleros con negocios en el paseo tienen muy presente su infructuosa lucha para no pagar a la Xunta por la ocupación del espacio público
17 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cinco años han pasado desde que Portos de Galicia puso en pie de guerra a los hosteleros de Ribeira porque, haciendo valer sus derechos como titular del paseo del Malecón, asumió el cobro de tasas por la instalación de terrazas, potestad que hasta ese momento había ejercido el Concello. Aquí no vale el dicho de que el tiempo lo cura todo. Las heridas continúan abiertas y quienes se movilizaron contra la decisión, negándose a abonar al organismo autonómico los importes reclamados, todavía tienen muy presente la pugna mantenida durante un par de años. La recuerdan porque resultó infructuosa y porque, como afirma una de las afectadas, «Fixéronse moitas promesas, pero todo quedou en nada».
Algunos empresarios lo tienen tan presente que, por ejemplo, el dueño de un establecimiento emplazado en el parque García Bayón explica que retiró en su día la terraza y que no volverá a colocarla hasta que la fachada marítima sea de competencia municipal.
El motivo del conflicto no es la titularidad del Malecón ni el destinatario del dinero que debe aportarse por la ocupación de un espacio público, sino el hecho de que las cuantías que reclama Portos son más elevadas que las que cobraba el Ayuntamiento de Ribeira.
Últimos cobros
Otro afectado se queja porque, dice, deben pagar por dos epígrafes: «Por ter as cadeiras e mesas no paseo, aínda que estean recollidas, e por estendelas». En un bar situado justo al lado también aluden a este aspecto y señalan: «Tiñan que aproveitar que está o PP na Xunta para separar o uso portuario do que non o é».
Los hosteleros contaron desde el primer momento con el respaldo del Concello que, incluso, contrató a un abogado para que les asesorase.
Recogida de firmas
También la asociación de empresarios hizo causa común y promovió una recogida de firmas reclamando a la Xunta que desafectase la zona. Tanto patronal como Ayuntamiento entendían que el Malecón carece en la actualidad del uso portuario que pudo tener antaño y, realmente, constituye un espacio urbano más de la ciudad.
Los dueños de locales afectados se negaron a pagar las tasas a Portos. Sin embargo, en la primavera del 2008 tuvieron que claudicar y abonar los importes reclamados al ente autonómico porque, en caso contrario, la Administración procedería al embargo de sus bienes.
Cuando se menciona el asunto del polémico pago de las terrazas, la dueña de un negocio del Malecón se dirige al mostrador y regresa con un par de sobres en los que figuran las últimas cantidades que Portos le ha cobrado. Dos son los importes que aparecen, uno de 110 euros por la ocupación, durante 15 días de 31 metros cuadrados de espacio público y otros 159,36 bajo el epígrafe de usos varios.