La venta de pisos experimenta un ligero repunte en la comarca

BARBANZA

Las agencias afirman que la afluencia de personas interesadas en ver viviendas se ha visto incrementada

23 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de una larga travesía de meses en los que los responsables de inmobiliarias de la comarca han visto cómo pasaban semanas sin que ni un solo cliente entrase por la puerta, la situación parece que empieza a cambiar lentamente y de forma desigual en la comarca. Mientras los profesionales consultados en Barbanza aseguran que el movimiento regresa a sus negocios, que vuelven a aparecer personas interesadas en ver qué ofrece el mercado y que tras una caída en picado, las ventas experimentan un ligero repunte.

En este sentido se expresaron José Caamaño, representante de una compañía que opera especialmente en Ribeira y A Pobra: «Han aumentado las llamadas y las visitas a promociones y se han incrementado las ventas». Sin embargo, Caamaño se muestra crítico con la actitud que mantienen las entidades financieras: «Nuestro mayor problema, y también el de los clientes, son los bancos».

En busca de gangas

La rianxeira Ana González se expresa en términos bastante similares: «Ven xente preguntando, aínda que as operacións tardan en materializarse. Pensan que van atopar gangas». También la ribeirense Verita Domínguez se muestra satisfecha: «La gente comienza a comprar y, por lo menos, se interesa por ver. La tendencia comenzó a invertirse en octubre y desde que comenzó el año se mantiene». Lo que explica esta profesional es que el público busca viviendas muy concretas y que estén terminadas porque su propósito es ocuparlos cuanto antes.

Verita Domínguez también alude a una consecuencia derivada de la crisis: «Ahora se ofrecen más garantías a los clientes, en muchos casos es porque ellos las solicitan. En mi caso ya las ofrezco directamente. Existe cierta desconfianza». También alude a las dificultades para obtener una hipoteca: «La alegría con la que se daban los préstamos no volverá, al menos eso pienso yo».

La situación es muy distinta en las comarcas de Muros y Noia, al menos por lo manifestado por las personas consultadas. En una agencia de Portosín aseguraron que la actividad continúa parada, que ni se pasan más clientes potenciales por el negocio ni hay un repunte en las ventas.

El noiés Manuel Mariño no dibuja un panorama más alentador: «Ni preguntan, así de duro y así de claro». El constructor y promotor de Noia Antonio Liñayo tampoco observa síntomas de mejoría en esa comarca: «Aquí está todo parado. Lo único que percibo es un ligerísimo aumento de la solicitud de inmuebles para alquiler, pero tampoco nada extraordinario».

Otro profesional que trabaja en Porto do Son comenta que en la localidad se edificaron demasiados inmuebles destinados a segunda residencia e indica que la presencia de madrileños dispuestos a comprar, como sucedió hasta hace unos años, ha desaparecido.