Aunque se trate de una iniciativa novedosa, el Museo do Mar de Rianxo no ha contado con una importante campaña publicitaria para darse a conocer. A pesar de ello, en el primer aniversario desde su apertura, los responsables de las instalaciones tienen algo más que celebrar: las más de seis mil visitas que se han registrado durante los últimos doce meses. El secreto de este éxito son los cuidados detalles de este espacio dedicado exclusivamente al mar y el medio de comunicación más antiguo: el boca a boca, que ha demostrado que sigue siendo el más efectivo.
Las maquetas con distintas artes pesqueras, los paneles informativos o la recreación de una carpintería de ribera son algunos de los elementos que han atraído hasta las instalaciones del Museo do Mar a 6.201 personas durante el último año. Si esta cifra se encuentra dentro o fuera de las expectativas que se plantearon los responsables de la iniciativa el día de su puesta en marcha es una incógnita porque, simplemente, no había fijados unos objetivos de participación.
En cualquier caso, en Rianxo no ocultan su satisfacción por el volumen de visitas recibidas, aunque no se conforman y confían batir récords durante este verano. Si en el mes de agosto del año pasado se registró el mayor pico de visitantes, con 1.560 personas, en este 2008 el museo cuenta con la baza de que su nombre ya empieza a resultar familiar, especialmente en determinados sectores.
Los grupos escolares y, por extensión, los campamentos de verano en los que participan los estudiantes, son el principal público de las instalaciones, sobre todo antes de la llegada de los turistas. Los técnicos que trabajan en el Museo do Mar explican que la movilidad del profesorado les permite explotar al máximo este público. Todos los alumnos del municipio han pasado por la Casa do Coxo, donde se ubica la exposición, y algunos maestros destinados a otros colegios el próximo curso ya se han interesado por la posibilidad de traer a nuevos grupos.
Y es que el interés didáctico de las instalaciones es indudable, no solo porque permite a los más jóvenes conocer las artes de pesca tradicionales, sino porque acercan la actividad marinera a los profanos en la materia.
Asignatura pendiente
Sin embargo, doce meses después, el museo tiene aún una asignatura pendiente: la creación de un patronato que otorgue a las instalaciones un nuevo estatus. Este año no habido actos oficiales para conmemorar el aniversario de la sala de exposiciones, precisamente, porque la fundación que debe representar al museo aún no existe.