Los constructores consideran malas para la crisis las Normas do Hábitat

BARBANZA

Los empresarios creen que el valor de los pisos podría ser inalcanzable para los ingresos del barbanzano medio

23 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La entrada en vigor, el pasado viernes, de las Normas do Hábitat ha ido aparejada de protestas y de una crisis abierta en el seno de la Federación Galega de Municipios y Provincias. En la comarca, los constructores discrepan sobre la incidencia que pueden tener en el ámbito de la edificación e, incluso, de la idoneidad de que este reglamento comience a aplicarse en un momento en el que, precisamente, el sector atraviesa por una profunda crisis de la que, según los más optimistas, tardará al menos dos años en empezar a salir.

La mayoría de los empresarios consultados se mostraron convencidos de que las Normas do Hábitat supondrán un encarecimiento del precio de la vivienda porque aumenta su tamaño. Antonio Liñayo pone un ejemplo, tomando como base el valor fijado en Noia para el metro cuadrado de los inmuebles de protección autonómica: «Si los pisos van a tener diez metros cuadrados más, el incremento final en cada uno superará los diez mil euros, porque, que yo sepa, la Administración no ha sacado una orden que reduzca el valor del suelo. Si esto pasa en la vivienda oficial, en el mercado libre no será distinto».

Los bancos

Lo mismo opina el profesional Antonio Baamonde, quien vaticina que solo sobrevivirán media docena de promotoras grandes en la comarca, y el gerente inmobiliario José Manuel Caamaño. Este no duda en asegurar que los pisos incrementarán su valor y que si ahora son inaccesibles para la mayoría de los barbanzanos, después lo serán mucho más: «A las entidades financieras ahora mismo no les interesa darles dinero ni a los constructores ni a los particulares».

Caamaño afirma que con los sueldos que hay en la comarca se necesitan las dos nóminas de un hogar para hacer frente a la hipoteca y que, aún así, los precios se escapan a las posibilidades de la mayoría de los residentes: «Los clientes que vienen de fuera adquieren la segunda residencia porque tienen dinero para hacerlo», asegura.

Otras personas vinculadas al sector comparten su opinión, mientras que no falta quien opine que puede haber ascensos a corto plazo y posteriores descensos.

Valor de las fincas

Otro punto de divergencia en el sector de ladrillo es su valoración sobre la influencia de este reglamento en el precio de venta del suelo. Todos coinciden en que un solar cuesta más o menos en función de su ubicación y del número de pisos que puedan promoverse. Tampoco hay dudas de que con las Normas do Hábitat, en cada parcela podrán hacerse entre un 20 y un 30% menos de viviendas que ahora. Las diferencias entre los profesionales están en la repercusión que tendrá ese descenso edificatorio en el valor de mercado.

Francisco Ruiz opina que el precio del terreno tiene que reajustarse: «Ahora hay una sobreoferta de suelo y quien desee vender tendrá que bajar el listón, puede que incluso más de lo que se piensa».

Sin embargo, Liñayo no ve las cosas de igual manera: «El suelo no bajará jamás. Yo no conozco ninguna época de la historia en la que haya descendido». Sin embargo, este empresario no duda de que, en determinadas circunstancias, un vendedor rebaje su apuesta inicial: «Pero no creo que con ese tipo de situaciones, que ya se están dando, pueda hablarse de una reducción generalizada del precio».

En lo que sí coinciden los consultados es en que con las Normas do Hábitat las viviendas serán más cómodas. Ahora bien, esto no significa que los promotores compartan las nuevas directrices: «Hace poco nos obligaron a ampliar los metros cuadrados de los patios de luces y ahora solo una habitación puede dar a ellos».