Una lección para el manual de los disparates

BARBANZA

El Cason pasará a la historia como uno de los tres grandes naufragios de la Costa da Morte, junto con el Serpent y el Prestige . Los tres estuvieron marcados por graves errores humanos. El buque panameño dejó para el recuerdo la triste imagen de los cadáveres tirados en una lonja, una fantasmal verbena de explosiones en el mar, el mayor y más inexplicable éxodo de la población de toda una comarca y camiones esparciendo el olor de la carga por media Galicia. Lo sucedido en torno al Cason debería figurar en los manuales de los disparates y ser un ejemplo de cómo las Administraciones no han de afrontar un siniestro marítimo. Nada o muy poco se ha aprendido. El sumario fue archivado y quince años después el Fisterra gallego quedó pringado de fuel. Solo una consecuencia positiva: el dispositivo de separación del tráfico marítimo.