Algunas obras llevan mucho tiempo paradas sin que existan datos que permitan pensar en su próxima reanudación
11 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Al menos trece edificios públicos de la comarca, cuyo presupuesto de ejecución total asciende a ocho millones de euros, están inoperativos desde hace años o sus obras experimentan grandes retrasos. En todos los casos se trata de actuaciones financiadas con dinero procedente de varias Administraciones. Algunas son instalaciones que están a merced del deterioro y de los actos vandálicos sin que todavía hayan sido estrenadas.
Ejemplos de lo anterior son la perrera de Ribeira, que se concluyó en el 2005 y costó 150.000 euros; el centro de día del Malecón de Santa Uxía, adecuado por Caixa Galicia y que acabó en manos de Vicepresidencia, o el centro ictiogénico, de Noia, junto a la central hidroeléctrica del Tambre, e inaugurado en el 2004. En este último caso no están muy claros los motivos, desde la Xunta apuntan a la existencia de un problema técnico relacionado con la captación del agua. Fuentes de Medio Ambiente indicaron que se está en fase de pruebas.
Por lo que respecta al centro de día ribeirense, Vicepresidencia dijo en verano que había encontrado una solución técnica para eliminar las barreras arquitectónicas que tiene el edificio. Por el momento no hay constancia de que se haya adjudicado la realización de esta mejora.
Fuente luminosa
En la misma situación se encuentran la sede de protección civil de Boiro hecha en Espiñeira, y que, según los responsables locales, tiene una ubicación poco práctica y es pequeña para las necesidades del Grumir. Otro claro ejemplo de un gasto que no ha servido para nada es el de la fuente luminosa de A Cachada. Este elemento ornamental acabó de ejecutarse en el 2003 y costó, según indicaron ayer fuentes municipales, 456.000 euros. Solo se enciende en ocasiones señaladas porque, al parecer, el consumo de energía es inasumible para el Concello.
La suma sigue con los centros de día de Porto do Son -inaugurado en primavera y que, cuando debía ser estrenado se detectaron una serie de deficiencias- y de Boiro, que todavía no se sabe cuándo podrá acoger a los primeros usuarios. Al parecer, el interior de las instalaciones dse detectaron anomalías en materia de seguridad, hubo que hacer modificaciones importantesy, por tanto, el inmueble sigue cerrado a cal y canto.
Un capítulo destacado también merecen las obras que están paralizadas desde hace meses. Aquí cabe citar la casa de cultura de Xuño. Los trabajos se iniciaron hace nada menos que ocho años. Llevan tanto tiempo en punto muerto que sorprende que, hace solo dos meses, la Consellería de Cultura aprobase realizar una inversión de 200.000 euros entre este ejercicio y el que viene para poder dar continuidad a la ejecución de esta obra. Sin embargo, no está claro que ese importe vaya a ser suficiente para habilitar todos los equipamientos previstos, entre los que figuraba la dotación de una biblioteca, una hemeroteca, una cafetería y un auditorio. Lo único que se ha levantado hasta la fecha son tres casetas y la base de cemento sobre la que se prevé hacer el auditorio. El alcalde de Porto do Son señaló que ya se está redactando el nuevo proyecto.
Todas estas instalaciones, las acabadas o las que están pendientes de conclusión, experimentan importantes deterioros, y ya no es la primera vez que cuando se quieren poner en marcha hay que volver a gastar importantes sumas de dinero en el arreglo de los daños sufridos.
Otros precedentes de servicios públicos que estuvieron durante mucho tiempo sin utilizarse fueron la guardería de Ribeira, la galescola de Boiro y el polideportivo de Carnota, que empezó a construirse en la década de los noventa y no estuvo operativo hasta hace un par de años.