Fútbol y baloncesto acaparan recursos, mientras disciplinas minoritarias como esgrima intentan consolidarse. Sus impulsores exigen más apoyo insitucional
12 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Hay vida más allá del fútbol y el baloncesto. Miles de personas en Santiago practican e impulsan, sin que se les preste atención, deportes de lo más variopintos. Esgrima, capoeira, tiro con arco, taekwondo, equitación, y un largo etcétera. Afortunadamente existe un deporte para casi todos los gustos, pero en la capital de Galicia pasan desapercibidos.
El apoyo institucional deja mucho que desear. Andrés Fariña Cadenas, concejal de Facenda e Orzamentos, y delegado de Deportes, certifica que «no hay políticas específicas para desarrollar deportes minoritarios, aunque atendemos las peticiones de ciudadanos que nos vengan a solicitar apoyo». Este no es un factor menor, puesto que de la difusión que se les de, y de las infraestructuras de las que dispongan, depende que sigan o no siendo minoritarios. De hecho, José Piñeiro, monitor de una de las dos únicas escuelas de Esgrima de la ciudad, Club Compostela de Esgrima, cuenta que «si bien tenemos subvenciones como asociación, echamos de menos más apoyo institucional. Ahora, por ejemplo, lo que necesitamos es ayuda para poner nuestro propio local».
Tomando impulso
Estos reclamos los satisface, en cierta medida, la Universidade de Santiago. Mariano García Verdugo, director del Área Deportiva, adelanta que «la idea de la USC es ampliar la oferta deportiva en la ciudad. El que quiere practicar fútbol o baloncesto ya tiene a donde ir», afirma, puesto que los colegios e institutos suelen limitarse a esas opciones en su oferta de educación física. En el campus sur hay hoy espacio y material para hacer esgrima, atletismo, ajedrez, taekwondo, yudo y kárate, entre otros.
Pero si de promesas de ampliación de oferta se trata, la oposición promete hacer del campus sur, «el polideportivo que el Ensanche se merece», en palabras de Ángel Espadas, el encargado del área de deportes en el Partido Popular compostelano. Espadas se mostró muy preocupado por considerar que «aquí no hay deportes minoritarios, si no se trata de fútbol sala o baloncesto, son directamente marginales».
Por su parte los impulsores de actividades como equitación o capoeira insisten en eliminar tópicos, y buscan altavoces para promocionar las ventajas de sus áreas. Aurelio Couso lleva años enseñando equitación, cuenta que «es un deporte minoritario y elitista, a pesar de que lo que es caro es ir a competir, practicarlo como forma de ocio es accesible». En esto coinciden varios monitores consultados, la alta competición es cara en cualquier disciplina.
Mientras tímidamente deportes como el capoeira inician su andadura en Santiago, otros luchan por mantenerse. Piñeiro, de esgrima, está convencido de que el futuro se presenta prometedor. Recuerda que, al menos, están presentes los veranos en Ferradura Aberta, una buena idea para conquistar a los niños santiagueses.