Antiguo monasterio

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

08 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

TOXOSOUTOS ES un paisaje agreste, melancólico y hermoso. Un paraje tejido de montañas siempre verdes, cercado de piedras y bosques infinitos de pinos, castaños, robles y eucaliptos. Lousame es el único municipio de Barbanza que no tiene salida al mar y, sin embargo, tiene ríos que desembocan en las rías de Arousa y Noia. Tiene 93 kilómetros cuadrados, que se extienden desde el pico Muralla hasta el Iroite. Lousame, que tiene demarcaciones con Brión, Rois, Dodro, Rianxo, Boiro, Porto do Son y Noia; es uno de los municipios con menos habitantes por kilómetro cuadrado, que en 1939 se hizo famoso por las minas de volframio y estaño. El monasterio benedictino de Toxosoutos y luego del Cister nunca fue opulento, ni por ello muy poblado de moradores. Su fundación data de 1132, aunque algunos creen que fue 20 años antes. Se debe a los monjes de Ante Altares, a los que se lo compraron los caballeros Froila Alonso y Pedro Muñiz de Carnota. La vida en este cenobio benedictino fue floreciente en los primeros años de su fundación, dado que en 1138, su abad le dio a Bermudo Pérez de Traba varios monjes para fundar el monasterio de Noguerosa en Pontedeume. La vida monástica debió languidecer en Toxosoutos y nueva savia de virtud, ciencia y trabajo fue inyectada al mismo al abrazar la regla de San Bernardo. En 1465, cuando Sixto IV nombró comendatario de éste y otros monasterios de Galicia y Castilla al mercenario Diego de Muros, lo hizo con ánimo de que éste, dado su prestigio, recobrase sus haciendas e introdujese la disciplina entre sus moradores, totalmente empobrecidos. En este mismo año (el 28 de junio), fue unido definitivamente a Sobrado dos Monxes. Perdida la independencia de la vida religiosa y cultural, no mejora nada en este convento, como en casi todos los de Galicia, debido a varias causas. En el medio de este oscuro ambiente surge el juego de la baraja que usaron para distraer sus ocios los frailes bernardos de Toxosoutos. Esto es todo lo que queda de historia del célebre monasterio de Toxosoutos, que regía 24 parroquias y poseía bienes desde el roqueño nido de los Andrade hasta los acantilados de Corrubedo, pasando por el templo románico de A Misarela, en el municipio de A Pobra do Caramiñal, unas cuantas arcadas románicas ya desplazadas de su sitio.