Reportaje | Lucha por la imagen La consecución de enseñas se ha convertido en objetivo prioritario para algunos concellos, pese a las dudas existentes sobre su valor turístico
01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LA MÁS LAUREADA: CABÍO. El paraje pobrense consiguió por vez primera la enseña en 1987. Desde entonces, sólo dejó de lucirla en el 2003 por tener sobre la arena un chiringuito sin licencia. ETERNA ASPIRANTE: MAÑÓNS. Pese a ser candidata en varias ocasiones, la playa boirense nunca lució la bandera. El Concello retiró el año pasado los chiringuitos del arenal. ENSEÑA MÁS SINGULAR: EL AULA ACTIVA DE RIANXO. El aula activa del mar se convirtió el verano pasado en el primer museo de la comarca distinguido por la Aedac. LA GRAN OLVIDADA: SAN FRANCISCO DE LOURO. Pese a sus condiciones naturales y a contar con todos los servicios, el arenal muradano no luce el distintivo desde 1998. Aunque son muchos los colectivos que ponen en duda la fiabilidad de los exámenes que realizan los inspectores de la Adeac para conceder las banderas azules, lo cierto es que los concellos barbanzanos destinan cada año más fondos al acondicionamiento de las playas, con el fin de conseguir así el mayor número posible de distintivos. Esta lucha por las preciadas enseñas ha ido ganando competidores en cada edición, alcanzando las cotas más elevadas en los últimos veranos. Lejos queda ya la época en la que Barbanza tenía que conformarse con tres o cuatro banderas y mucho más todavía aquel 1999, cuando sólo la playa de Cabío y el Club Náutico de Portosín lograron hacerse con los distintivos. Desde que hace un par de años se rebasó la decena de banderas luciendo en el cielo barbanzano con todo su esplendor, son pocos los concellos que se mantienen firmes en su posición de no entrar en el juego. Si sirven o no estos distintivos para aumentar el prestigio de los arenales y atraer así a más turistas es una cuestión que parece no importar. Lo que persiguen los concellos de la zona es el liderazgo del ránking en lo referente al número de enseñas. De hecho, algunos llevan años proponiendo arenales sin lograr convencer a los inspectores de la Adeac. Es el caso del Ayuntamiento boirense, que en varias ocasiones intentó sin éxito colar a Mañóns en la lista de distinciones. En el lado opuesto se sitúa Muros, donde las playas de San Francisco de Louro y Parameán fueron de las primeras de Barbanza en lucir la enseña, pero desde hace siete años, por decisión del gobierno local, ni siquiera participan en la lucha. El Concello argumenta que mantener una bandera azul requiere inversiones constantes. La postura puede considerarse acertada si el objetivo es esquivar el riesgo de lograr el distintivo y perderlo después. Los casos de este tipo que se han dado en la comarca han levantado ampollas. Basta con analizar la polémica que se creó en el 2003 cuando Barraña se quedó sin bandera por la mala calidad del agua. Con anterioridad la había perdido Coroso, que la recuperó en el 2000, después de 13 años de lucha. Con enseña o no, lo importante es que los arenales estén en óptimas condiciones.