DESDE FUERA | O |
30 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ME LLEVAN en coche al pico Muralla, de 675 metros de altura, que pertenece a los municipios de Rianxo y Lousame. Me trasladan por una carretera desierta de la comarca de Barbanza. Poco antes de entrar en una desconocida aldea de la parroquia de San Martiño de Fruíme, pueblo adoptivo del famoso cura Cernadas de Castro. Lousame es uno de los municipios más extensos de Barbanza y uno de los menos poblados de Galicia. Poco antes de entrar en la aldea, vemos caminar por la carretera, delante de nosotros, a un marroquí cargado con alfombras. ¿Cómo ha llegado tan lejos este hombre solitario en su búsqueda inútil de una oportunidad para vivir mejor?. Ni el idioma, ni las costumbres, ni la mentalidad de la gente, ni el paisaje siquiera le ayudan lo más mínimo. En el país de la morriña él debe estar muriéndose de nostalgia por su tierra y su familia, que ha dejado en su Marruecos natal. Según el Instituto Galego de Estadística (IGE), Lousame es uno de los municipios de Galicia en los que no hay extranjeros censados. España ha superado, por primera vez, el millón de trabajadores extranjeros en situación legal. Se calcula que en Galicia residen unos cincuenta mil inmigrantes con la documentación en regla tras el proceso llevado a cabo a principios del pasado año. Estas personas que carecen de lo más elemental en sus países de origen seguirán llegando a España, a Galicia y a la comarca en busca de una oportunidad para mejorar su situación y la de su familia. Le preguntamos al marroquí si quería que le llevásemos y nos respondió que iba vendiendo sus productos por las aldeas de Lousame. Nos comentó que su aldea favorita es la de Millón. Dijo que en este lugar debía haber muchos euros, que estaba convencido de que la gente que reside en este núcleo era rica y disfrutaba de todo lo necesario. Después de escuchar estas palabras al vendedor ambulante, uno no puede más que pensar que la vida de los inmigrantes no puede resultar más dramática.