Cerca de quinientas personas de la tercera edad participaron en el almuerzo ofrecido por el Ayuntamiento La mujer de más edad, 102 años, no pudo asistir por problemas de salud
10 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?angostinos, vieiras, pescado y carne, coronados por un suculento postre, fueron las viandas que las cerca de quinientas personas de la tercera edad pudieron degustar ayer en el restaurante Chicolino de Boiro. Semejante concurrencia de público en el establecimiento no fue fruto de una casualidad, ni de una oferta especial de la casa. Se trataba de la tradicional comida de confraternidad que, cada año, el Concello ofrece a los mayores. A todos ellos, el alcalde, Xosé Deira Triñanes, les deseó unas felices fiestas y un retiro de júbilo. Los comensales empezaron a ocupar sus asientos pasadas las dos de la tarde y, mientras tanto, hubo un invitado que hasta aprovechó para vender cupones. Dada la elevada afluencia de boirenses, se distribuyó a la concurrencia en dos salas. Después del trepidante desfile de camareros con bandejas llenas, hacia las mesas, y vacías, hacia la cocina, la música de los cuchillos y tenedores fue sustituida por la de las orquestas Reflejos y Blanco y negro. Hubo quien no se despegó de la silla, pero no faltaron los que se animaron a demostrar que no hace falta ser profesor de la academia para dar clase a los de Operación Triunfo . En la celebración, dos ausencias destacadas. Las de la concejala socialista Natalia Laíño, postrada en la cama por culpa del nervio ciático, y la de la invitada de mayor edad, Josefa, una mujer de Cespón, de 102 años de edad, a la que un achaque inoportuno le impidió desplazarse hasta Exipto para disfrutar de tan grato momento. De haber estado presente, Josefa hubiese recibido el tradicional obsequio que se entrega a la persona más veterana. Hasta Boiro también se desplazaron el regidor pobrense, Isaac Maceiras Rivas, y el director del hospital comarcal, Salustiano González Vinagre. Entre los comensales tampoco faltaron el secretario del Ayuntamiento, el sargento de la policía local ni, desde luego, integrantes del equipo de gobierno, como Juan Jesús Ares y Manuel Velo. La festividad local en Boiro se convirtió en una auténtica celebración para medio millar de ciudadanos.