El declive de los cañeiros

La Voz

BARBANZA

Testimonio | Ricardo Reiriz Elaborador de orujo de uva desde hace más de 25 años, este ribeirense ha visto como su actividad se reducía a la mínima expresión debido a la producción doméstica e ilegal

03 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Este veterano cañeiro de 77 años y vecino de la parroquia ribeirense de Artes recuerda como si fuera ayer al señor Antonio, un monfortino que viajaba por toda Barbanza cargado con un alambique portátil y del que descubrió los secretos del rito ancestral de la caña. También él recorrió con trompa, pota y alambique a la espalda las aldeas de Ribeira, A Pobra o Porto do Son, hasta que llegó la Administración, a mediados de los 90, para encerrar y domesticar su trabajo en las cuatro paredes de su casa. «Agora xa non fago nin a cuarta parte do que facía antes», se lamenta el propietario del establecimiento tradicional O Roxo, que ya sólo destila en noviembre y en diciembre, mientras que antes el bagazo se amontonaba en los bajos de su casa hasta bien entrado el mes de marzo. La proliferación de alambiques camuflados, que se venden en las ferias, de Vilagarcía a Padrón, ha reducido a la mínima expresión su cuota de mercado y llevó hace unos años a reconvertir el lugar en el que se ubicaba la segunda de sus potas en un asador, «con unha chega». Aberraciones «Os alambiques que se venden agora custan dez veces menos, e o material é ruín», asegura Reiriz, que considera una aberración que algunos productores clandestinos empleen el butano para la destilación, en lugar de la madera de roble o frutales, como establece la ley . Esta no es la única exigencia que fija la normativa. Ahora debe hacer acopio de clientes, cinco al menos, y garantizar que tendrá bagazo suficiente para destilar durante un mínimo de cuatro días. Sólo así Aduanas e Impuestos Especiales le da permiso para que el pito pueda manar el licor salido del despojo de la uva: «Lévanme 139 euros por cada cinco clientes», asegura. Demasiados trámites e impedimentos para una actividad que florece en la clandestinidad, mientras se marchita en los talleres profesionales. El declive de los cañeiros profesionales oculta otra realidad, la de la decadencia de la comarca como zona de producción de aguardientes, cuando la Administración reconoce la importancia del licor elaborado en lugares como A Pobra, Rianxo, Ribeira, O Son y Boiro.