Más de setenta todoterrenos tuvieron que vadear lodazales y ascender por escarpadas pendientes para completar un espectacular recorrido por los montes de la comarca
22 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?asolina, lluvia y fango. Una combinación explosiva que no dudaron en saborear más de setenta pilotos que, entre el jueves y el sábado de la semana pasada, participaron en la octava edición de la ruta Camiños do Barbanza: un recorrido reservado a todoterrenos, quarks y demás vehículos cuya potencia, solidez y neumáticos permitieran vadear lodazales y escalar terrenos empinados sin resquebrajarse. Pero no todos superaron la difícil prueba. Los caminos, ríos, senderos y roderas de la sierra tendieron alguna que otra emboscada, y más de un conductor se quedó apeado en medio de la -dicho sea de paso- bellísima floresta barbanzana. Tal fue el caso del piloto de cierto vetusto Land Rover, cuyo diferencial trasero se rompió cuando se bamboleaba el viernes por los montes boirenses. El sucesillo obligó a que los integrantes del equipo en que aquél estaba inscrito -conocido como los históricos por lo añejo de alguno de sus vehículos- se pasaran toda la noche desmontando el todoterreno para colocar otro diferencial. Pero eso sí, al alba, el Land Rover estaba presto de nuevo para batallar contra el fango. En auge Lo que está claro es que la ruta Camiños do Barbanza va a más a cada edición que pasa. En la de este año, participaron clubes como Remontes 4X4 (de Carballo), Alca (de Santiago), Quintanillas (de Pontevedra) y Rumbo Norte (con sede en Ribeira y organizador de la prueba). Vinieron también por su propia cuenta otros apasionados del monte y los octanos. Algunos, desde lugares tan remotos como Cádiz y Barcelona. Y quienes no gozaban de la suerte de disponer de un vehículo apropiado para poder participar, tuvieron ocasión de admirar la belleza de este deporte en dos circuitos de exhibición: uno en Abesadas (Ribeira) y el otro en Boiro.