La nereida del Caramiñal

Carlos García Bayón POBRA

BARBANZA

29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace poco ocupó esta ventana de Piedras Ilustres el andrógino que escolta y decora el lateral izquierdo de Torre Bermúdez, en Pobra. En el flanco derecho y paralelo está, sin confusiones, una auténtica nereida con todos los argumentos organolépticos que las nereidas exigen y que el dibujo ofrece. La cabellera se derrama sobre los hombros, recata con un brazo los senos y la curva femenina de la cadera cubierta de escamas augura una feliz y potente maternidad. Esta torre palacio, renacentista y plateresca, es la arquitectura civil más valiosa de Galicia. Perteneció a la familia paterna de Valle-Inclán. Don Ramón contaba con soberbia que descendía de los Padín y los Padín, a su vez, de la sirena de Sálvora. Pero la sirena de Sálvora fue además blasón de mucha nobleza gallega que a ella unieron sus armas y la ostentaban como timbre de sus escudos heráldicos. Quienes paseen los escudos de Barbanza verán la sirena capitaneando muchos de ellos, desde los Torrado y Mariño hasta los Xunqueiras, Soutomaior y Caamaño. Aquí la vemos en la Torre Bermúdez libre de blasones y escudos con un escordo barroco, llena de sensualidad femenina enroscándose en la decoración plateresca que le dió el artesano cantero. ¡Cuantas veces venía por este malecón del Caramiñal el genial don Ramón del Valle-Inclán, marqués de Bradomín, a rememorar los antepasados! Bajo la ventana del sur de la torre lucía entre dos mancebos desnudos la heráldica familiar. El tiempo la devoró, pero aún quedan el escudo sin icono, los mancebos y una corona floral que algún día os ofreceré en esta ventana. ¿Y qué blasones estaban en ese escudo mudo? Ese es el gran secreto de la Torre Bermúdez sobre el que, por desgracia, solamente se puede teorizar.