Accedió al puesto en 1989 y desde entonces ocupa la secretaría del pósito de Lira. Emilio Louro es testigo del desarrollo de la lonja de Portocubelo
22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Emilio Louro Lamela es el primer y único secretario con que cuenta la Cofradía de Pescadores de Lira. Accedió al cargo por oposición en el año 1989, y desde entonces no sólo realiza las tareas de responsable de lonja, sino que también coordina toda la tarea administrativa que se realiza a través del pósito. Él es uno de los testigos cualificados, y a la vez coartífice, para dar cuenta de las razones del paulatino despegue de la lonja de Portocubelo. -¿Cómo estaba la situación en Lira en cuanto a las transacciones cuando accedió al cargo? -Los marineros y mariscadores de Portocubelo se encontraban con dificultades para vender los productos que conseguían. Y así, unos acudían a la lonja de Muros para vender sus capturas, otros se valían de intermediarios para que les comercializasen el pescado y algunos se decantaban por entregar sus capturas en las cetáreas de la zona. -¿Qué cambio supuso la cofradía y la lonja para los marineros de Lira? -En principio, logramos que los marineros vendiesen en la lonja, a la que acuden a realizar sus transacciones. Ello motivó que Portocubelo se convirtiese en el puerto base de todas las embarcaciones, y a la vez, se logró que poco a poco se mejoraran las infraestructuras y servicios portuarios. -¿Se siente a satisfecho de la labor que presta al pósito carnotano? -Lo que puedo asegurar es que estoy plenamente feliz en este empleo, que aporto cuanto puedo para mejorar las condiciones de vida de las gentes del mar y que, por otra parte, aquí nadie es el protagonista de nada ni imprescindible.