Agüita Salá derrochó amor

Ana G. Varela RIBEIRA

BARBANZA

Las cantantes animaron a los ribeirenses a no rendirse ante problemas como el pesquero

02 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Las intérpretes del grupo Agüita Salá, la rubia Susana y la morena Rocío, llegaron desde Cádiz para inundar de salero la ciudad con un pregón que abrió las fiestas de verano. Las chicas quedaron encantadas con el multitudinario recibimiento, tanto que desde el palco de la casa consistorial llegaron a afirmar: «Si hubiese que dar un símil de la palabra amor, sin duda sería Ribeira». Ni que decir tiene que ante tal afirmación los aplausos del público no se hicieron esperar. Previamente informadas de las cuitas por las que atraviesan los ciudadanos, las cantantes invitaron a la población a no rendirse nunca ante problemas como el pesquero: «Las pruebas más difíciles se las ponen a los alumnos más aventajados», aseguraron a una multitud entregada de antemano. Guardianas de la ría Las chicas gaditanas, que llegaron a la praza do Concello subidas en flamantes coches antiguos, afirmaron sentirse como un vecino más y «guardianas de una ría gallega que es la envidia desde Tokio hasta Nueva York y que está bañada por nuestra Agüita Salá». Protagonistas indiscutibles del estreno festivo, las cantantes tuvieron un presentador de excepción, el alcalde, José Luis Torres Colomer, acompañado por su homólogo en el Ayuntamiento tinerfeño de Adeje y por un montón de bellezas femeninas, nada menos que dos reinas, la de este año y la del pasado, y cuatro damas de honor. Las salientes entregaron el testigo a las nuevas, la corona tiene ya flamante propietaria. Eso sí, quienes esperaban algún acorde de Agüita Salá salieron desasosegados. Las gaditanas, que accedieron a dar gratis el pregón, no entonaron el conocido Por debajo de tu cintura , aunque la melodía sonó incesantemente a través de los altavoces instalados en la praza do Concello. Tras el chupinazo inaugural, una traca de bombas de palenque para crear ambiente y un montón de gente camino del malecón para disfrutar de la noche en las terrazas y contemplar los numerosos puestos de ropa, adornos y demás objetos instalados frente al mar. Después llegó la música con la que residentes y foráneos pudieron bailar hasta bien entrada la madrugada.