SEGURO QUE VOLVERÁ

La Voz

BARBANZA

MONCHO ARES PERFIL

20 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

I no fuera porque tienen copyrigt -es un decir-, Manuel Velo podría atribuirse la autoría de frases del estilo «que hablen de uno, aunque sea mal...», «una mentira repetida mil veces...». Pero a él corresponden otras genialidades como «Velo, vela», que titulaba un Bando por la seguridad de los motoristas, cuando al entonces alcalde boirense se le dio por «ponerse Tierno», como tituló un periodista la incursión del regidor en la peculiar prosa municipal de Enrique Tierno Galván; u «Obras na patela», que encabezaba un calendario pre-electoral con las consecuciones de su primer mandato. Y así hasta un ramillete de ocurrencias a las que, con el tiempo, su propio autor se encargó de darles más toque de epitafios. En torno a la figura de este socialista que se define «de pura cepa», que redunda hasta el aburrimiento la palabra «demócrata», que proclama sin rubor que nació para político, hay tantas historias que es difícil discernir donde acaba la ficción y empieza la realidad. Tiene el don de ganarse amistades con las que hace «extrañas parejas de cama» y, por arte de birlibirloque, convierte en enemigos viscerales. Fruto de esa facultad ganó la alcaldía de Boiro concitando en torno a él a la derecha y a los comunistas, en detrimento de los centristas, que fueran los más votados, en 1983. La unidad no llegó ni a mitad de mandato, pero Velo supo nadar entre aguas y realizó una buena gestión que el pueblo le premió con una mayoría absoluta tan amplia que se anunciaba alcalde para mucho tiempo. En 1987 sumaba 11 de 17 ediles, y, tras medio año de mandato, perdía el apoyo de seis de sus concejales: La operación de cuatro años antes, pero al revés: Se unían en su contra la derecha, el centro y la izquierda. Pero Velo es como el indio de aquella película de los televisores en blanco y negro, que perdía, juraba que volvería, y regresaba, aunque fuera para sucumbir.