Las monedas más buscadas

MODESTO DEL RÍO RIBEIRA

BARBANZA

Establecimientos comerciales y entidades bancarias de la comarca no cuentan con la cantidad suficiente de piezas de uno y dos euros La llegada de la divisa europea ha traído muchos cambios al comercio barbanzano. Ahora que faltan sólo dos semanas para que desaparezca la peseta, surgen nuevos problemas: apenas hay monedas de uno y dos euros. Los establecimientos comerciales tienen graves dificultades para conseguir cambio de esos dos valores. Por otro lado, las oficinas bancarias carecen de la cantidad suficiente de esas piezas. Los comerciantes tienen que conseguir cambio en otros lugares, como los puestos de la ONCE. El problema parece estar en que el Banco de España había previsto un uso mayor de los céntimos por parte de los ciudadanos.

14 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los responsables de muchos comercios del área barbanzana se han encontrado con una gran dificultad para conseguir monedas de uno y dos euros, necesarias para devolver el cambio a los clientes de los establecimientos donde se gastan cantidades relativamente pequeñas de dinero, como puede ser el caso de las tiendas de alimentación. Las entidades bancarias no disponen de la cantidad suficiente de piezas para satisfacer las exigencias de los comerciantes, que tienen que recorrer sucursal tras sucursal para proveerse de monedas. De todos modos, no es el caso de todas las oficinas. La encargada de un supermercado de Ribeira aseguró que en un banco de Pobra no tenía tantos problemas para lograr cambio. Desde los bancos y cajas se ofrece como única solución el mayor uso de monedas de 50 céntimos, que resultan demasiado incómodas para los compradores barbanzanos, ya que rechazan llevar en los bolsillos un montón de calderilla. Muchos, acostumbrados a las cien pesetas, han asumido los euros como su equivalente más próximo -aunque algo más caro-. El caso es que el Banco de España puso en circulación durante el mes de enero más monedas de medio euro que de una y dos unidades juntas, por lo que no habrá más remedio que empezar a acostumbrarse a utilizar los céntimos. Una de las fuentes de piezas de uno y dos euros a las que acuden algunos establecimientos son los vendedores del cupón de la ONCE, que acumulan diariamente gran cantidad de las deseadas monedas. No es el primer disgusto que provocan los euros a los usuarios, pues en un principio se temía que su composición pudiese provocar alergias a algunos individuos sensibles, y, poco más tarde, se descubrió que las piezas se pueden partir en dos trozos si se les propina un golpe contundente.