El Troncomóvil conquistó el Dakar

SARA ARES NOIA. CORRESPONSAL

BARBANZA

ARES LEMA

Nueve artefactos compitieron por hacerse con uno de los cuatro premios concedidos por el gobierno noiés El efecto «Operación Triunfo» se dejó sentir la noche del lunes en la celebración del Rally París-Dakar de Noia. En esta edición, presenciaron el recorrido muchos menos espectadores que en años anteriores. Finalmente, se clasificó en primer lugar el «Troncomóvil longo», un original coche de fórmula uno. En el resto de municipios, los festivales y desfiles volvieron a ser los protagonistas. En Pobra, los niños se lo pasaron bomba en un certamen de disfraces y, en Rianxo, mayores y pequeños lucieron llamativos trajes.

12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El Rally París-Dakar de Noia está en fase de decadencia. Cada vez son menos los vehículos inscritos y también decrecen la calidad, originalidad y sofisticación de los diseños. Para colmo de desgracias, el público sigue esa misma tendencia a la baja, tal y como se demostró la noche del pasado lunes. Según los datos que maneja la policía local, arroparon a la caravana de automóviles cerca de setecientas personas, nada que ver con las avalanchas de espectadores que se producían antaño. Aunque quizás en esta edición haya influido la rompeaudímetros Operación Triunfo, ya que la final del programa televisivo coincidió con la hora fijada para el desarrollo de la competición noiesa. Uno fuera de concurso Lástimas aparte, cabe mencionar que se inscribieron en la prueba diez artefactos, uno de los cuales -la comitiva integrada por beduinos y camellos- no entró en concurso. En la clasificación, se colocó a la cabeza el Troncomóvil longo, un automóvil de fórmula uno hecho a base de materiales de reciclaje, que obtuvo un premio de 300 euros (50.000 pesetas). Le siguieron la reivindicativa caravana de operarios de la vía rápida Noia-Santiago, con 150 euros (25.000 pesetas), y Menuda Corrida, en la que no faltaron el toro y los sanfermineros, que consiguieron de galardón 90 euros (15.000 pesetas). El premio a la simpatía y originalidad, dotado con 60 euros (10.000 pesetas) recayó en un grupo de vikingos que portaban dos arietes.