La antesala del embarcadero

ANA FERNÁNDEZ RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

Unos 160 alumnos reciben cada año formación específica marítimo-pesquera en la escuela náutica del municipio de Ribeira Caras con acné adolescente y curtidas por el azote de tantas mareas se saludan cada curso en la Escola Oficial Náutico-Pesqueira de Ribeira. Y es que por sus aulas no pasan sólo jóvenes que encaminan su actividad laboral hacia el mar, sino hombres hechos y derechos que atesoran una amplia experiencia en este duro medio de vida, pero que se proponen avanzar, sacar titulaciones que les permitan ocupar mejores puestos. Una media de 160 alumnos se forma cada año en este centro dependiente de la Xunta de Galicia, en el que la oferta incluye ciclos formativos de grado medio y de grado superior y planes de garantía social.

20 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Dependiente de la Dirección Xeral de Formación Pesqueira e Investigación, el centro ribeirense abrió sus puertas en 1993 para formar tripulantes, aunque algunos acaben desarrollando su labor profesional en tierra. Y es que las múltiples especialidades laborales que se imparten son uno de sus principales atractivos: «El 100% de los alumnos encuentra trabajo con facilidad», afirma el director en funciones y jefe de estudios, Manuel Martínez Calvo. La obligatoriedad de realizar prácticas en empresas, una de las características de los ciclos formativos «abre muchas puertas», dice. Y en la comarca son muchas: «Cualquer industria donde hay un simple motor, sistema de frío; o las cogeneradoras, donde también hay mucha demanda... Precisamente, las salidas en tierra están provocando que la gente cumpla el objetivo fundamental, suministrar a los barcos gente formada profesionalmente». El perfil del alumnado está claro: jóvenes que proceden de Educación Secundaria Obligatoria o Curso de Orientación Universitaria, y adultos que ya vienen del mundo laboral del mar: «Personas que quieren mejorar en su vida y vienen a recibir titulación», afirma. Para su preparación, los alumnos cuentan con servicios como taller de mecánica, motores, soldadura, neumática, hidráulica y frío; buque de prácticas, aula de redes, aula multimedia o simuladores de navegación. En este último «puedes poner niebla o las condiciones de mar que desees para que los alumnos sepan reaccionar ante una situación real así», comenta Francisco Muñiz, profesor de astronomía náutica y navegación. Incluso tiene un simulador de pesca «para que aprendan a largar la red», añade. Toda una experiencia de lujo, para grupos reducidos de cinco alumnos, y sin riesgos.