SARA ARES LA ENTREVISTA Manuel González Pérez, artista que expone sus guijarros en Porto do Son
03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El corazón de Manuel González guarda recuerdos imborrables de tres tierras: Ourense, provincia en la que vino al mundo; París, donde reside la mayor parte del año, y O Son, la patria de su esposa, a la que regresa cada verano, desde hace 28 años, para pasar sus vacaciones. Profesionalmente, se dedica a diseñar prototipos en la fábrica que Citroën posee en la ciudad de los Campos Elíseos. Pero profesa una auténtica devoción por las diferentes ramas del arte. -De sus vertientes creativas, sobresale una por ser la que más atención despierta entre el público. ¿Podría explicar cuál es? -Sí. Creo que las que más sensación causan son las piedras sobre las que pinto caras. Son guijarros, recogidos, en su mayoría, en la playa sonense de Cabeiro. Los cojo cuando me producen alguna impresión, en el momento en que percibo, a través de la forma, del relieve y de los surcos, algún gesto; si intuyo alguna expresión que me gusta para poder después pintarla. -Tras pasar por sus manos y recibir capas de color, ¿qué aspecto tienen? -Reflejan rostros diferentes, diversos estados de ánimo: alegría, tristeza, malhumor... Algunos llevan gafas, otros un chupete o un pitillo colgando del labio... Hay un poco de todo. -Este verano representa algo especial para usted, ¿por qué razón? -Es la primera vez que expongo mi obra en Porto do Son, en la Casa da Cultura. Seleccioné para esta ocasión una veintena de cuadros, entre los que figuran litografías, acuarelas, grabados y pasteles. La muestra también incluye mis creaciones sobre guijarros. -¿Pretende transmitir con esa selección de piezas algún mensaje? -Sí. Interpreto la exposición como una retrospectiva, para que se vean bien mis defectos. Me interesa que los espectadores perciban la evolución en la técnica y en la busca de materiales. Pienso que con constancia y empeño uno puede llegar a progresar. De hecho, ahora la ejecución me resulta más simple y rápida; antes, perdía más tiempo con el estudio preliminar. -¿Tienen precios accesibles a cualquier bolsillo los cantos rodados que pinta? -Sí. Además, aquí los vendo mucho más baratos que en Francia, donde expongo el resto del año. El precio de cada guijarro oscila entre las quinientas y las cinco mil pesetas. Aparte, están las series. -¿Qué requisitos debe reunir un buen artista? -Opino que tiene que ser honesto, impecable y suficientemente inteligente.